Una estudiante de la Universidad de Alberta decidió poner a prueba una curiosa tendencia de internet: usar un mismo par de pantalones vaqueros durante 15 meses sin lavarlos, con la idea de que el tejido se moldeara al cuerpo. La profesora de ciencias textiles, Rachel McQueen, vio en el caso una oportunidad para investigar cuánto tiempo realmente se necesita lavar esta prenda, que suele ser lavada con demasiada frecuencia. Cuando el estudiante finalmente aceptó lavar los vaqueros, la investigadora tomó muestras del tejido antes y después del lavado para analizarlas bajo el microscopio.
Los resultados sorprendieron. La carga bacteriana tras 15 meses sin lavado era similar a la registrada apenas dos semanas después de un lavado convencional, y mostró una clara estabilización. Aunque el número total de bacterias era alto, la mayoría correspondía a especies de la piel, sin presencia de patógenos intestinales como la Escherichia coli. En la zona de la entrepierna se contabilizaron entre 8,000 y 10,000 unidades formadoras de colonias por centímetro cuadrado, mientras que la parte trasera y delantera presentaron entre 1,500‑2,500 y 1,000‑2,000 respectivamente.
Con base en estos datos, McQueen concluyó que los vaqueros no requieren lavados tan frecuentes como otras prendas. Recomienda, para personas sanas, un lavado aproximado cada mes, o bien limpiar sólo las áreas visiblemente sucias o con mal olor. Esta práctica no solo prolonga la vida del tejido, sino que también reduce la liberación de microfibras sintéticas que contaminan los ecosistemas acuáticos cuando se usan lavadoras tradicionales.
El tema cobró mayor relevancia cuando Chip Bergh, CEO de Levi’s, afirmó en 2014 que nunca lava sus vaqueros en la lavadora. Tras la polémica, el ejecutivo aclaró que sí los lava, pero a mano, usando un cepillo de dientes para manchas superficiales y, en casos de suciedad profunda, un lavado completo a mano. Esta postura refuerza la idea de que el cuidado puntual y el aireado al sol son suficientes para mantener la prenda en buen estado.
Expertos también señalan que congelar los vaqueros, práctica popular para eliminar olores, carece de evidencia científica robusta; algunas bacterias pueden sobrevivir a bajas temperaturas y repoblar la tela. En cambio, una simple exfoliación de la piel antes de ponerse los vaqueros puede reducir la carga bacteriana inicial.
En conclusión, la higiene de los pantalones vaqueros depende más del olfato y la observación de manchas que de un calendario rígido de lavados. Airearlos al sol, lavar zonas específicas y evitar el uso excesivo de la lavadora son recomendaciones que favorecen tanto la salud del usuario como la del planeta.
Fuente: xataka