Los padres suelen pasar por alto señales sutiles que indican trastornos sensoriales en sus hijos. Un acercamiento excesivo al libro, la falta de respuesta al llamarlo o la dificultad para seguir instrucciones pueden ser los primeros indicios de pérdida auditiva, problemas de visión o caries dentales. Expertos en salud infantil recomiendan realizar revisiones periódicas para identificar estas condiciones antes de que afecten el desempeño escolar.
Según la Secretaría de Salud, la detección precoz de la pérdida auditiva es fundamental, ya que el 30% de los niños con dificultades de audición no son diagnosticados hasta la primaria. Los síntomas más comunes incluyen la necesidad de acercarse mucho a la televisión, no responder a su nombre o mostrar frustración al intentar comunicarse. La prueba de tamiz auditivo, que se realiza entre los 6 y 12 meses de edad, permite detectar problemas de forma sencilla y sin dolor.
En el caso de la visión, la falta de enfoque o la tendencia a sentarse muy cerca del pizarrón pueden señalar miopía, astigmatismo o estrabismo. La Academia Mexicana de Oftalmología sugiere exámenes de visión anuales a partir de los tres años, especialmente si el niño muestra dificultades para leer letras pequeñas o para identificar objetos a distancia. Un diagnóstico temprano facilita la corrección con gafas o terapia visual, evitando que el problema se convierta en una barrera para el aprendizaje.
La salud bucal también juega un papel crucial en el desarrollo cognitivo. Las caries no tratadas pueden provocar dolor, pérdida de concentración y ausencias escolares. La Asociación Mexicana de Pediatría indica que los niños deben visitar al dentista al primer año de vida y luego cada seis meses. Señales de alerta incluyen manchas blancas en los dientes, sangrado de encías o quejas frecuentes de dolor al masticar.
Los profesionales subrayan la importancia de un enfoque integral: combinar evaluaciones auditivas, oftalmológicas y dentales en un mismo programa de salud infantil. Las escuelas pueden colaborar ofreciendo charlas informativas a padres y maestros, mientras que los centros de salud deben facilitar el acceso a pruebas gratuitas o a bajo costo.
En conclusión, la detección temprana de trastornos sensoriales y dentales es una herramienta poderosa para garantizar que los niños alcancen su máximo potencial académico. La vigilancia constante de los padres, junto con revisiones médicas regulares, permite intervenir a tiempo y evitar que pequeñas deficiencias se conviertan en obstáculos permanentes.
Fuente: Diario de Xalapa