Las autoridades de Nepal confirmaron que 384 personas, entre ellas 291 extranjeros, siguen desaparecidas después de que una devastadora inundación arrasara el distrito de Rasuwa este miércoles. El siniestro, provocado por la ruptura de una avalancha de hielo y roca en el río Lhende Khola, dejó al menos 55 muertos y sumió a la zona fronteriza con el Tíbet en una emergencia humanitaria sin precedentes. Imágenes de la policía nepalí muestran el caudal del río desbordado arrasando casas, caminos y campamentos de montaña, mientras los equipos de rescate luchan contra la corriente para localizar a los desaparecidos.
El registro preliminar de víctimas, elaborado por la Oficina de Turismo con datos de agencias y empresas de viajes, permitió identificar a los 384 desaparecidos. Entre ellos se encontraban turistas que habían iniciado la popular ruta de senderismo de Langtang desde Syabrubesi, punto de partida de la travesía, así como peregrinos hindúes que se dirigían al sagrado Kailash Mansarovar. La falta de contacto con varios grupos de rescate y guías locales complicó aún más la tarea de las autoridades, que siguen emitiendo alertas de inundación en la zona.
Según los expertos, el origen del desastre fue un sismo de magnitud moderada que desencadenó la avalancha de hielo y rocas que bloqueó el cauce del Lhende Khola. La presión acumulada provocó la ruptura de una barrera natural, liberando una ola de agua y escombros que arrasó todo a su paso. Las autoridades advirtieron que la obstrucción aguas arriba sigue presente, lo que aumenta el riesgo de una segunda inundación en los próximos días.
El impacto no se limita a Nepal. Los estados indios de Bihar y Uttar Pradesh, que comparten cuencas con los ríos que nacen en el Himalaya, emitieron alertas de inundación ante la posibilidad de que las aguas continúen descendiendo hacia sus llanuras. La población de esas regiones está siendo instruida para mantenerse alerta y prepararse ante posibles desbordes.
Mientras tanto, los equipos de búsqueda y rescate, apoyados por organizaciones internacionales, continúan trabajando en condiciones extremas. Se han desplegado helicópteros, drones y equipos de montaña para intentar localizar a los desaparecidos y recuperar cuerpos. La comunidad internacional ha ofrecido ayuda humanitaria, aunque el acceso a la zona sigue siendo complicado por la topografía y el clima.
El gobierno nepalí ha declarado estado de emergencia y ha solicitado apoyo financiero y logístico a países vecinos y organismos multilaterales. La tragedia ha reavivado el debate sobre la vulnerabilidad de las rutas de montaña frente a desastres naturales, y se espera que se revisen los protocolos de seguridad para turistas y peregrinos en la región.
Con la posibilidad de una segunda ola de agua y la incertidumbre sobre el número exacto de desaparecidos, la situación en Rasuwa sigue siendo crítica. Las autoridades instan a los familiares a mantener la esperanza, mientras continúan los intensos trabajos de rescate y recuperación.
Fuente: Dw