La Fiscalía del Distrito de Keelung, en Taiwán, presentó cargos contra nueve personas vinculadas a un presunto esquema de exportación ilícita de servidores de inteligencia artificial de alta gama. Ocho de los acusados son empleados de NVIDIA Taiwan y de Super Micro Taiwan; el noveno está relacionado con una supuesta malversación de una distribuidora. La investigación no imputa a las empresas, sino a los individuos que habrían burlado los controles de exportación.
Según la acusación, el pedido original consistía en 130 servidores Super Micro equipados con la tecnología B300 de NVIDIA, diseñada para cargas de IA extremadamente exigentes. La documentación indicaba que los equipos se instalarían en un centro de datos alquilado en Taiwán y no serían reexportados, cumpliendo así con la normativa de EE. UU. y Taiwán. Sin embargo, los fiscales sostienen que los responsables sabían que el recinto carecía de la infraestructura necesaria para albergar tal despliegue, pero aun así aceptaron el pedido en tres lotes de 2, 64 y 64 unidades.
La investigación reveló que 74 de los 130 servidores terminaron en China mediante rutas complejas. Dieciséis fueron enviados directamente, cincuenta transitaron por Indonesia y ocho pasaron por Japón antes de llegar a Hong Kong y, de allí, a un cliente chino. Los 56 servidores restantes iban a una empresa japonesa, pero la aduana taiwanesa detectó irregularidades y exigió una licencia para mercancías estratégicas, lo que impidió su salida.
El chip B300 pertenece a la familia Blackwell Ultra de NVIDIA, clasificado por Washington como tecnología estratégica sujeta a restricciones cuando el destino es China. Estas normas distinguen entre productos y usuarios, y a partir de 2026 se revisan caso por caso. Taiwán, por su parte, aplica su propio régimen de control sobre mercancías de alta tecnología, requiriendo autorizaciones previas a la exportación.
El atractivo económico del mercado chino es considerable. Reuters informó que un servidor B300 se cotiza en China por alrededor de 7 millones de yuanes (cerca de un millón de dólares), casi el doble del precio de referencia en EE. UU. La Fiscalía estima que los acusados obtuvieron más de 21.2 millones de dólares en beneficios ilícitos por los 74 equipos que lograron llegar a su destino.
El caso pone de relieve la complejidad de controlar la cadena de suministro de aceleradores de IA. NVIDIA, empresa fabless, diseña los chips y los encarga a fabricantes como TSMC en Taiwán y EE. UU., mientras que Super Micro los integra en servidores que circulan por una red global de distribuidores. Por ello, las regulaciones se enfocan no solo en la venta inicial, sino también en el usuario final y el destino final, evidenciando los retos que enfrentan los gobiernos para evitar la proliferación de tecnología estratégica.
Fuente: xataka