El maglev de Shanghai, el primer y único tren de levitación magnética comercial de alta velocidad, lleva a los pasajeros del centro de la ciudad al aeropuerto de Pudong en menos de siete minutos. El recorrido, de 30 kilómetros, se inicia en la estación Longyang Road, donde el tren parte cada 15‑20 minutos y cobra menos de seis euros por boleto. En mi último viaje a China, abordé a las 20:40 y a las 20:47 ya estaba en la terminal, habiendo alcanzado una velocidad promedio de 300 km/h.\n\nEste proyecto nació en 2001 cuando el consorcio alemán ThyssenKrupp‑Siemens firmó un contrato de 1.293 millones de marcos (≈661 millones de euros) con la compañía Shanghai Maglev Transportation Development.
La tecnología empleada, conocida como Transrapid, es de origen alemán y utiliza imanes convencionales y suspensión electromagnética (EMS) para que el tren flote a un centímetro sobre la vía, eliminando el roce y reduciendo el desgaste.\n\nEn pruebas, el tren alcanzó los 501 km/h, aunque su límite operativo actual es de 300 km/h, suficiente para el corto trayecto entre la ciudad y el aeropuerto. La experiencia es casi imperceptible: no se sienten baches ni curvas bruscas, ya que el vehículo se guía y propulsa sin contacto físico con la vía. Además, su consumo energético es notablemente bajo: 112 Wh por asiento‑kilómetro, frente a los 150‑184 Wh de los trenes AVE tradicionales.\n\nA pesar de su éxito técnico, el maglev de Shanghai sigue siendo una excepción.
Los planes de expansión, como la extensión a Hangzhou o la conexión con el aeropuerto Hongqiao, se encuentran en pausa debido a la oposición popular por temores de salud, ruido y devaluación inmobiliaria. Otros proyectos internacionales, como el enlace Munich‑Aeropuerto, fueron cancelados por sobrecostos. En China existen maglevs más lentos, pero ninguno combina la velocidad y la ruta comercial como el de Shanghai.\n\nLa cuestión no es la tecnología, sino la demanda y el costo.
Un maglev que conectara Pekín, Shanghai y Guangzhou requeriría tarifas más altas que los trenes de alta velocidad actuales y no garantizaría suficiente afluencia de pasajeros. Sin embargo, la investigación continúa: en China se prueban maglevs que podrían alcanzar los 800 km/h, aunque los trenes bala convencionales siguen dominando el mercado.\n\nEl principal rival del maglev shanghainés es el Chuo Shinkansen japonés, que emplea imanes superconductores y suspensión electrodinámica (EDS). Diseñado para 500 km/h, ese proyecto pretende unir Tokio y Osaka en 67 minutos, aunque su fecha de inauguración se ha pospuesto de 2027 a 2036 y su presupuesto ha aumentado considerablemente.
Mientras tanto, el maglev de Shanghai sigue siendo una muestra única de lo que la levitación magnética puede ofrecer a viajeros exigentes.
Fuente: xataka