Inicio EconomíaVecinos de Barcelona colocan muñecos de vudú contra la cadena de brunches de Billy Brunch

Vecinos de Barcelona colocan muñecos de vudú contra la cadena de brunches de Billy Brunch

por editor
0 comentarios

Blaise Thorens, suizo de 39 años y propietario del concepto Billy Brunch, ha denunciado una extraña campaña de hostilidad en la Dreta de l’Eixample, barrio donde concentra tres locales consecutivos. Desde hace varios días, al abrir sus puertas por la mañana, el empresario encuentra muñecos de vudú, velas, monedas y grafitis en las persianas, además de coches vandalizados. El propietario asegura que estos actos forman parte de una “guerra silenciosa” impulsada por vecinos que rechazan la expansión del brunch como símbolo de la turistificación.

Billy Brunch nació en 2018 en la calle Bailén, cuando la tostada de aguacate a seis euros todavía resultaba exótica para los barceloneses. Hoy la cadena cuenta con diez sucursales en España –seis en Barcelona, dos en Madrid y dos en Sevilla– y emplea a cerca de 200 personas. Su último local, con una piscina de bolas y tobogán, se volvió viral en cuestión de semanas, atrayendo a turistas y nómadas digitales que buscan experiencias gastronómicas de moda.

El barrio donde se ubican los locales es uno de los focos de la llamada “gentrificación” en la capital catalana. Según datos de la Sindicatura de Greuges de Catalunya, la Dreta de l’Eixample alberga 3,251 pisos turísticos, casi la mitad del total de la ciudad. Los residentes denuncian aumentos de alquiler, desalojos sin proceso judicial y la saturación de la calle con colas y terrazas que bloquean la acera los fines de semana. En Reddit y otras plataformas vecinales se ha documentado la percepción de que los locales de brunch ocupan espacio público y privilegian al turista sobre el vecino de toda la vida.

Ante este escenario, la Asamblea Assemblea de Barris pel Decreixement Turístic ha convocado manifestaciones bajo el lema “No al brunch, decreixement turístic ja”. Los manifestantes utilizan muñecos de vudú como forma de protesta simbólica, aunque el origen de estos objetos no es haitiano sino una construcción europea de la brujería que se popularizó como estereotipo de magia negra.

Thorens no se muestra dispuesto a ceder. Argumenta que su negocio genera empleo y paga impuestos, y culpa a factores más estructurales como los cruceros que traen miles de turistas y los grandes tenedores de vivienda que mantienen pisos vacíos para especular. “Cuando hay odio es porque hay sufrimiento”, declaró, señalando que el brunch se ha convertido en sinécdoque de la desigualdad urbana.

La disputa plantea preguntas sobre el futuro del espacio público en ciudades altamente turísticas. Mientras las autoridades locales evalúan la legalidad de las terrazas móviles, los vecinos continúan con sus rituales de protesta, dejando en evidencia la tensión entre desarrollo económico y calidad de vida de los residentes tradicionales.

Fuente: xataka

También te puede interesar

Focus Mode

Bloqueador de anuncios detectado

Apóyanos desactivando tu bloqueador de anuncios para este sitio.