Al menos 34 personas perdieron la vida cuando el techo de la escuela privada Al‑Khair se derrumbó en la ciudad de Peshawar, al norte de Pakistán. El Hospital Lady Reading confirmó 33 fallecidos, entre ellos 32 niños y un docente, mientras el Hospital Conmemorativo Naseerullah Khan Babar reportó la muerte de un niño adicional. Otros 19 alumnos resultaron heridos, cinco de los cuales permanecen en estado crítico, principalmente con lesiones en la cabeza, según el portavoz Mohammad Asim.
Los niños afectados tenían entre 6 y 12 años y se encontraban dentro de tres aulas cuando la cubierta de una planta superior colapsó, provocando el derrumbe de ambos niveles. Testigos describieron el caos: ambulancias llegaban apresuradas, equipos de rescate extraían a los menores ensangrentados entre los escombros y vecinos corrían a ayudar. Un profesor de inglés, que colaboró con los socorristas, aseguró haber sacado con sus propias manos a seis niños, muchos de los cuales inicialmente estaban con vida pero fallecieron posteriormente.
Según Farhan Ahmed, superintendente de operaciones policiales en Peshawar, la escuela estaba en un “estado muy deteriorado”. La institución, construida de forma provisional, albergaba alrededor de 300 alumnos, de los cuales cerca de 100 estaban dentro del edificio en el momento del colapso. Arif Khattak, director regional de Rescue 1122, señaló que la estructura no era permanente y que la falta de mantenimiento fue un factor clave en la tragedia.
El primer ministro Shehbaz Sharif expresó su profundo pesar y ordenó a las autoridades brindar asistencia médica a las familias afectadas. Sharif enfatizó que no debe haber concesiones en la seguridad de los niños en instituciones educativas y exigió una investigación transparente para evitar que incidentes similares se repitan.
Las investigaciones ya están en curso. La policía ha detenido al propietario de la escuela y se ha iniciado una pesquisa para determinar las causas exactas del colapso, incluyendo posibles irregularidades en la construcción y falta de inspecciones oficiales. Mientras tanto, los servicios de emergencia continúan retirando los escombros y atendiendo a los heridos que aún se encuentran en el lugar.
Esta tragedia reaviva el debate nacional sobre la infraestructura escolar en Pakistán, donde miles de instituciones operan en condiciones precarias. Organizaciones de derechos humanos y sindicatos docentes exigen reformas urgentes, mayor inversión pública y la implementación de normas de seguridad más estrictas para proteger a los estudiantes y al personal educativo.
Fuente: Bbc