Un sismo de magnitud 7.6 se registró este lunes en la zona centro‑norte de Panamá, provocando fuertes temblores que se sintieron en la capital y en varias provincias del país. El epicentro se ubicó a unos 30 kilómetros al suroeste de la ciudad de Panamá, a una profundidad de 10 kilómetros, según informó el Servicio Geológico de Panamá. Las autoridades activaron de inmediato los protocolos de emergencia y desplegaron equipos de rescate, bomberos y personal de salud para atender los primeros auxilios.
Los primeros reportes indican que al menos 12 edificios residenciales y comerciales colapsaron parcialmente, dejando a más de 300 personas sin hogar y varias decenas de heridos. Los hospitales de la capital recibieron a los pacientes con lesiones leves y graves, y se activó el plan de contingencia para ampliar la capacidad de atención. En las áreas rurales, los daños estructurales fueron menores, pero la pérdida de cosechas y la interrupción de servicios básicos generaron preocupación entre los agricultores.
El presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, declaró estado de emergencia nacional y solicitó apoyo internacional para la reconstrucción. En una conferencia de prensa, el mandatario agradeció la rápida respuesta de los equipos de defensa civil y pidió a la población mantener la calma y seguir las indicaciones de las autoridades. Asimismo, anunció la apertura de centros de albergue temporales y la distribución de ayuda humanitaria a los damnificados.
Expertos en sismología señalaron que Panamá se encuentra en una zona sísmica activa, donde la placa del Caribe interactúa con la placa de Nazca. Este terremoto es el más fuerte registrado en el país en los últimos 30 años, y los científicos advierten la posibilidad de réplicas durante los próximos días. La Universidad de Panamá ha puesto a disposición su red de sensores para monitorear la actividad sísmica y proporcionar datos actualizados a la población.
Organizaciones no gubernamentales y la comunidad internacional ya han comenzado a movilizar recursos. La Cruz Roja panameña abrió centros de recepción de donaciones y la ONU anunció una evaluación preliminar de los daños para coordinar la asistencia. Mientras tanto, los ciudadanos utilizan redes sociales para compartir información sobre zonas seguras y puntos de ayuda, facilitando la coordinación entre vecinos y autoridades.
El impacto del sismo también se sintió en la economía local, con la suspensión temporal de actividades en el puerto de Balboa y en el Aeropuerto Internacional de Tocumen. Las autoridades de transporte trabajan para restablecer los servicios y minimizar las pérdidas. Con la mirada puesta en la recuperación, el gobierno enfatiza la necesidad de reconstruir con normas de construcción más resistentes a futuros eventos sísmicos.
Fuente: Jornada