Claudia Sheinbaum, presidenta de la República, sostuvo este martes que el sector salud del país presenta deficiencias estructurales, pero aseguró que no se vive una crisis sanitaria. En una conferencia de prensa en la Casa de la Moneda, la mandataria enfatizó que el gobierno está trabajando para corregir los problemas sin bajar la guardia.
La autoridad señaló que la falta de insumos, la sobrecarga de algunos hospitales y la escasez de personal especializado son “fallas” que se deben atender con rapidez. Sin embargo, subrayó que los indicadores de mortalidad y de cobertura de servicios básicos siguen mejorando, lo que indica que el sistema no está colapsado.
Sheinbaum recordó que, desde que tomó posesión del cargo en 2024, se han implementado reformas para modernizar la infraestructura hospitalaria y se ha incrementado el presupuesto destinado a salud en un 12 por ciento. También destacó la ampliación de la red de unidades de atención primaria y la incorporación de telemedicina en zonas rurales como avances que han aliviado la presión sobre los hospitales de alta complejidad.
A pesar de los avances, la presidenta admitió que persisten retos importantes, como la distribución desigual de recursos entre estados y la necesidad de fortalecer la capacitación continua de médicos y enfermeras. “No estamos cruzados de brazos; cada día se revisan protocolos y se busca la eficiencia”, afirmó.
Los sindicatos del sector salud reaccionaron con cautela. Mientras algunos directivos elogian la visión de Sheinbaum, los representantes de los trabajadores exigen una mayor inversión en salarios y en equipos de protección personal, que según ellos siguen siendo insuficientes en varios hospitales del norte del país.
Analistas políticos coinciden en que la postura de la mandataria busca equilibrar la percepción pública, evitando el alarmismo que podría afectar la confianza en el sistema de salud. En un contexto donde la población sigue atenta a la gestión de la pandemia y a la aparición de nuevas variantes, la declaración de Sheinbaum busca tranquilizar a los ciudadanos y a los inversionistas internacionales.
En conclusión, la presidenta reconoce que el sector salud necesita correcciones, pero descarta la existencia de una crisis inminente. Su discurso apunta a reforzar la agenda de reformas y a mantener la estabilidad del sistema mientras se afrontan los desafíos estructurales que aún persisten.
Fuente: Jornada