Claudia Sheinbaum, presidenta de la República, reiteró este lunes que la intervención de Estados Unidos en los asuntos internos de México está documentada y constituye un patrón de injerencia histórica. En su discurso ante la Asamblea Legislativa, la mandataria citó casos que van desde la Guerra Fría hasta la reciente presión sobre la política energética del país, argumentando que estos actos buscan debilitar la soberanía nacional. Sheinbaum subrayó que la dependencia económica y la proximidad geográfica no deben traducirse en una subordinación política, y llamó a fortalecer la autonomía de México frente a cualquier intento externo. La declaración se produce en medio de tensiones por la política migratoria y la renegociación de tratados comerciales.
La presidenta hizo referencia a documentos desclasificados y a informes de inteligencia que revelan operaciones de espionaje, campañas de desinformación y presiones diplomáticas ejercidas por Washington. Según Sheinbaum, estos actos no son incidentales, sino parte de una estrategia constante para influir en la toma de decisiones mexicanas, especialmente en temas de energía, seguridad y comercio. La mandataria recordó el caso de la expropiación petrolera de 1938, cuando EE.UU. intentó bloquear la medida mediante sanciones y presiones financieras, y señaló que la historia reciente muestra patrones similares.
En el marco de la reciente reforma energética, Sheinbaum acusó a la administración estadounidense de intentar socavar los esfuerzos del gobierno mexicano por lograr una mayor autosuficiencia y transición a energías limpias. Argumentó que la imposición de sanciones a empresas mexicanas y la manipulación de precios del petróleo son tácticas destinadas a frenar el desarrollo nacional. La presidenta pidió a la comunidad internacional que respalde la posición de México y denuncie cualquier forma de coacción externa.
El discurso de Sheinbaum también abordó la cuestión migratoria, señalando que la presión de EE.UU. para que México retenga a los migrantes en sus fronteras constituye una forma de injerencia que vulnera los derechos humanos. La mandataria recordó que la cooperación debe basarse en el respeto mutuo y no en la imposición de políticas unilaterales. Asimismo, pidió que se revisen los acuerdos bilaterales para garantizar la equidad y la protección de los migrantes.
Reacciones de la oposición y analistas políticos no se hicieron esperar. Algunos legisladores críticos calificaron el discurso de Sheinbaum como una estrategia para desviar la atención de problemas internos, mientras que expertos en relaciones internacionales destacaron la necesidad de una política exterior más asertiva. La comunidad empresarial, por su parte, expresó preocupación por posibles repercusiones económicas si se intensifican las tensiones con EE.UU.
En conclusión, la declaración de Sheinbaum busca consolidar una narrativa de defensa de la soberanía nacional frente a lo que percibe como un histórico patrón de injerencia estadounidense. La presidenta anunció la creación de un comité interinstitucional para recopilar pruebas y fortalecer la capacidad de respuesta del país ante futuras presiones externas. La situación pone de relieve la compleja relación entre México y su vecino del norte, donde la política interna y externa se entrelazan cada vez más.
Fuente: Jornada