El Samsung Galaxy A27 es el nuevo teléfono de gama media de la marca coreana, que llega con un diseño similar al de su predecesor, pero con algunas mejoras en su interior. El dispositivo cuenta con una pantalla Super AMOLED de 6,7 pulgadas, resolución Full HD+ y 120 Hz, así como un procesador Snapdragon 6 Gen 3, 6 u 8 GB de RAM y 128 o 256 GB de almacenamiento ampliable por microSD.
El Galaxy A27 mantiene la pantalla Super AMOLED de 6,7 pulgadas, resolución Full HD+ y 120 Hz que ya conocíamos del Galaxy A26, pero cambia de arriba abajo lo que hay dentro: adiós al Exynos, hola al Snapdragon 6 Gen 3, con 6 u 8 GB de RAM y 128 o 256 GB de almacenamiento ampliable por microSD. Comparte además materiales con sus hermanos mayores, el Galaxy A37 y el Galaxy A57, con Gorilla Glass Victus+ tanto delante como detrás.
El movimiento no sale gratis. Samsung ha recortado la cámara ultra gran angular (de 8 a 5 megapíxeles) y la resistencia al agua (de IP67 a IP64), y aun así el precio sube 50 euros en la versión base y 70 en la más equipada respecto al modelo anterior. A cambio de esos recortes, mantiene su mejor argumento: seis años de actualizaciones de sistema y seguridad, algo que casi ningún rival de su rango ofrece.
En cuanto a la cámara, el sensor principal de 50 megapíxeles con estabilización óptica sigue siendo el que manda, y de día entrega fotos nítidas, brillantes y con la saturación habitual de Samsung, con un zoom digital de 10x que se mantiene usable mientras haya buena luz. En cuanto la escena se complica, el sensor tiende a sobreexponer un poco, aclarando más de la cuenta en lugar de mantener fidelidad.
El Galaxy A27 no es un mal teléfono, pero llega en el peor momento posible para justificar según qué recortes. Sube de precio por el encarecimiento generalizado de los componentes, y lo hace mientras pierde resistencia al agua y calidad en la cámara ultra gran angular frente al modelo al que sustituye. El cambio a Snapdragon suena bien sobre el papel, pero en el día a día la mejora es discreta, y el brillo de la pantalla sigue siendo una asignatura pendiente.
Fuente: xataka