El Departamento de Defensa de EE. UU. anunció que la ejecución por fusilamiento del exmayor Nidal Hasan será transmitida en directo, una medida sin precedentes en más de seis décadas. Hasan, quien en 2009 abrió fuego en la base de Fort Hood matando a 13 soldados y hiriendo a 32 más, será ejecutado el 3 de diciembre bajo la supervisión de un pelotón militar, según indicó el secretario de Defensa, Pete Hegseth. La decisión busca, según el propio Hegseth, que la sociedad comprenda la gravedad de los crímenes cometidos y las consecuencias legales que conllevan.
La transmisión será pública y se realizará mediante una señal cerrada del Pentágono, aunque no se ha especificado si se difundirirá en medios tradicionales o plataformas digitales. Hegseth explicó a la cadena conservadora Real America’s Voice que la ejecución será “como debe ser”, reforzando la postura del gobierno de que la pena capital sirve como disuasión. La Casa Blanca no ha emitido comentarios oficiales sobre el apoyo del presidente Donald Trump a esta medida, aunque su historial muestra un firme respaldo a la pena de muerte.
El caso de Hasan revive un capítulo oscuro de la historia militar estadounidense. La última ejecución por fusilamiento en el ejército ocurrió en 1945, cuando Eddie Slovik fue fusilado por deserción durante la Segunda Guerra Mundial. Antes de eso, la única ejecución militar posterior había sido un ahorcamiento en 1961. La pena de muerte militar requiere la autorización del presidente, una revisión de apelaciones y un fallo definitivo que confirme su constitucionalidad, proceso que se reactivó tras la decisión del Tribunal de Apelaciones de las Fuerzas Armadas en 1984.
El ataque de Hasan en Fort Hood es el tiroteo no bélico más mortífero contra una base militar estadounidense. El 5 de noviembre de 2009, el médico del ejército abrió fuego en una clínica donde soldados esperaban exámenes médicos y vacunas, generando una profunda conmoción en la opinión pública y en las fuerzas armadas. Durante su juicio, Hasan admitió su responsabilidad y expresó que actuó bajo la creencia de proteger a musulmanes y talibanes en Afganistán.
El contexto legal de la pena capital en EE. UU. es complejo. Actualmente, 27 estados, el gobierno federal y las fuerzas armadas mantienen la pena de muerte como una opción legal. El fusilamiento, método poco usado, volvió a aparecer el año pasado en Carolina del Sur, marcando la primera vez en 15 años que se empleó esa forma de ejecución en el país. Otros estados que permiten el fusilamiento incluyen Idaho, Misisipi, Oklahoma y Utah.
La transmisión de la ejecución de Hasan plantea preguntas sobre la transparencia, la ética y el impacto mediático de mostrar una pena capital en tiempo real. Mientras algunos defensores argumentan que la visibilidad refuerza la justicia, críticos advierten que podría normalizar la violencia estatal y desensibilizar al público. La decisión del Pentágono, por tanto, no solo marca un hito histórico, sino que abre un debate sobre el futuro de la pena de muerte en la esfera militar y civil.
Fuente: Bbc