OpenAI informó que un dispositivo de grabación oculto fue hallado en una de sus instalaciones en San Francisco, lo que desencadenó una investigación interna sin precedentes. La empresa no reveló la ubicación exacta del aparato ni el tipo de información que pudo haber captado, pero sí confirmó que el hallazgo motivó una rápida acción para identificar al responsable. Según el comunicado oficial publicado en su cuenta de X, el dispositivo era “sofisticado” y había sido colocado sin autorización, lo que puso en alerta los protocolos de seguridad física de la compañía.
Para esclarecer el caso, OpenAI recurrió a sus propios modelos de inteligencia artificial, utilizándolos como herramienta de análisis forense. La compañía explicó que sus algoritmos ayudaron a examinar el hardware y a rastrear su origen, lo que permitió identificar a un empleado que había introducido el dispositivo varios días antes. No se especificó qué modelos fueron empleados ni el método exacto de análisis, pero la empresa subrayó que la IA jugó un papel clave en la detección de patrones y en la reconstrucción de la cadena de eventos.
Una vez concluida la investigación interna, OpenAI notificó al FBI, que actuó de inmediato. Agentes federales y fiscales realizaron una intervención que culminó en la detención del trabajador involucrado, quien fue despedido de manera inmediata. La empresa señaló que la investigación federal sigue abierta y que continuará colaborando con las autoridades para determinar si hubo algún robo de datos o acceso no autorizado a información sensible.
Hasta el momento, OpenAI asegura que no se han encontrado pruebas de que el empleado haya extraído pesos de los modelos, código fuente o datos de clientes. Los “pesos” son los parámetros numéricos que definen el comportamiento de los sistemas de IA y su filtración representaría un grave riesgo para la competitividad de la compañía. Sin embargo, la empresa no ha aclarado si el aparato llegó a registrar conversaciones, imágenes o cualquier otro contenido dentro de la oficina.
El caso se enmarca dentro de una creciente preocupación por la seguridad física en empresas de alta tecnología, donde la protección de activos intelectuales va más allá de los firewalls y el cifrado. OpenAI declaró que la protección de su tecnología, datos y personal es una cuestión de importancia nacional, y que debe estar preparada para enfrentar amenazas internas, cibercriminales y actores estatales.
Este incidente pone de relieve la necesidad de reforzar los controles de acceso y la vigilancia en entornos donde se desarrollan herramientas de inteligencia artificial de gran valor estratégico. La empresa ha anunciado que revisará y actualizará sus protocolos de seguridad física para evitar futuros incidentes similares, mientras la comunidad tecnológica observa de cerca los resultados de la investigación del FBI.
Fuente: Xataka