Inicio InternacionalNir Oz, el kibutz israelí que lucha por reconstruir su vida tras el asalto de Hamás

Nir Oz, el kibutz israelí que lucha por reconstruir su vida tras el asalto de Hamás

por editor
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Las aves que ahora anidan entre las placas del techo cantan sobre el comedor vacío del kibutz Nir Oz, una comunidad que antes albergaba a unas 400 familias y que quedó devastada el 7 de octubre de 2023 tras el ataque coordinado de Hamás. Dalit Ram Aharón, sobreviviente del asalto, recuerda los días de convivencia y celebración que se vivían allí, antes de que la violencia transformara el lugar en un escenario de muerte y secuestro.

A la entrada del kibutz, los cristales rotos y las agujeros de bala son testigos silenciosos de la tragedia. Cada buzón lleva una pegatina: roja para los fallecidos y negra para los secuestrados. “Uno de cada cuatro de nosotros fue asesinado o secuestrado”, afirma Dalit, señalando que niños y bebés también forman parte de esas cifras. El ataque, que cobró 41 vidas entre residentes y trabajadores extranjeros, dejó 76 personas secuestradas; solo 14 lograron volver con vida y los demás fueron asesinados en cautiverio.

El caso de la familia Siman Tov ilustra la crudeza del asalto: los disparos atravesaron su refugio antibombas, diseñado para proteger contra cohetes, y la casa fue incendiada, provocando la muerte asfixiada de sus tres hijos. Las redes sociales fueron el último canal de comunicación de Tamar, quien envió mensajes de socorro antes de que la violencia la alcanzara. La investigación de las Fuerzas de Defensa de Israel reveló que el ejército llegó al kibutz apenas 40 minutos después de que los atacantes se retiraran, dejando a la población sin asistencia inmediata.

Hoy, los Aharón quieren preservar algunas casas destruidas como evidencia de lo ocurrido. “La gente debe ver la destrucción, el odio puro que se vivió aquí”, asegura su esposo Achi. Mientras tanto, la reconstrucción avanza lentamente: solo 20 viviendas han sido rehabilitadas y muchos antiguos rehenes han regresado, aunque la mayor parte de la comunidad sigue desplazada en ciudades del norte.

El proyecto de reconstrucción, liderado por Emi Palmor, enfrenta un dilema: restaurar el kibutz sin reabrir viejas heridas. Algunos residentes exigen que el entorno mantenga una apariencia serena, mientras que otros temen que borrar los rastros del ataque implique negar la memoria de los desaparecidos. La discusión refleja el profundo trauma que aún persiste en la población.

Con el tercer aniversario del día más sangriento de la historia israelí, los habitantes de Nir Oz siguen esperando una respuesta oficial sobre la responsabilidad de las fuerzas de seguridad. Mientras tanto, el proceso de sanación personal avanza, con la esperanza de que la reconstrucción física permita también la recuperación emocional de quienes perdieron a sus seres queridos.

Fuente: Bbc

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