Alex Karp, cofundador y CEO de la empresa de análisis de datos Palantir, ha adquirido alrededor de 15,000 hectáreas de bosques y montañas en la zona de Storsjö Kapell, municipio de Berg, Suecia. La compra, realizada a través de la recién constituida sociedad Cladonia Skog AB, ascendió a 240 millones de coronas suecas, equivalentes a poco más de 21 millones de euros. La operación pasó casi desapercibida hasta que los cazadores locales recibieron una carta informándoles que sus permisos de caza, vigentes durante años bajo la gestión del grupo forestal SCA, quedarían sin renovar.
La notificación generó sorpresa y preocupación en la comunidad de Storsjö Kapell, ya que los derechos de caza en Suecia están ligados al propietario del terreno. Los residentes temen que la llegada de un magnate tecnológico a una zona poco poblada pueda traducirse en cambios de uso del suelo que alteren la tradicional actividad cinegética y recreativa de la zona, que incluye caza de alces, senderismo y esquí.
Aunque Cladonia Skog AB ha descartado, al menos por el momento, la construcción de un centro de datos de Palantir en el área, la mera presencia de Karp ha alimentado especulaciones sobre futuros proyectos. Algunos analistas sugieren que la extensa propiedad podría servir para actividades de conservación, gestión forestal a largo plazo o incluso como refugio de carbono, mientras que otros temen un posible uso estratégico vinculado a la creciente relación de Palantir con gobiernos y fuerzas armadas.
El vínculo de Palantir con el Pentágono es bien conocido: en 2025 la empresa firmó un contrato de hasta 10,000 millones de dólares con el Ejército de EE. UU., que incluye plataformas de inteligencia artificial como Maven Smart System. Esta relación intensifica la desconfianza de la población sueca, que percibe la compra como una ampliación de la influencia de una compañía vinculada a la seguridad nacional y militar.
Karp no es ajeno a la adquisición de grandes extensiones rurales; también posee una finca de 1,500 hectáreas en Colorado, EE. UU., con derechos de agua significativos. Este patrón de inversión en tierras remotas refleja una tendencia entre multimillonarios de diversificar su patrimonio mediante activos forestales y de recreación, que pueden generar ingresos por turismo, caza o servicios ecosistémicos.
Hasta el momento, la zona sigue siendo un bosque sin cambios visibles, y SCA ha señalado que los atractivos recreativos fueron un factor clave en la venta. Sin embargo, la incertidumbre persiste: los vecinos esperan que la gestión de la propiedad respete la tradición local y la naturaleza, mientras vigilan cualquier indicio de uso que pueda comprometer su estilo de vida.
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Fuente: Xataka