A partir del 1 de octubre entrarán en vigor las últimas modificaciones aprobadas en junio al Reglamento General de Circulación. La medida más llamativa afecta a los atascos en autopistas y autovías: los conductores deberán liberar el carril central destinado a emergencias cuando el tráfico se reduzca a paso de peatón o se detenga por completo. La obligación implica que los vehículos se desplacen a la izquierda o a la derecha, según corresponda, dejando libre el carril del medio para los servicios de auxilio.
El artículo 32 del reglamento, ahora reformado, detalla el procedimiento según el número de carriles de la calzada. En carreteras con dos o más carriles, cuando el flujo se ralentiza, los conductores deben acercarse al borde de la calzada y permitir el paso de ambulancias, grúas o patrullas. La norma no solo busca despejar la vía, sino acelerar la atención a víctimas y la retirada de vehículos averiados, reduciendo el tiempo de exposición al peligro.
Esta iniciativa no es inédita; países como Alemania llevan aplicándola desde 2016 con sanciones de 200 euros, que pueden ascender a 320 euros en casos graves. La experiencia europea muestra que la disponibilidad inmediata de un carril de emergencia disminuye la mortalidad en accidentes y agiliza la labor de los servicios de rescate. España adopta ahora la misma lógica, alineándose con estándares internacionales de seguridad vial.
El incumplimiento será considerado una infracción grave bajo el artículo 76 de la Ley de Tráfico, con una multa de 200 euros desde el primer día de vigencia. Las autoridades podrán imponer la sanción de forma inmediata, siempre que constaten que el conductor no dejó el carril disponible pese a la congestión. La medida busca generar un efecto disuasorio y fomentar la colaboración entre los usuarios de la vía.
Los expertos en movilidad advierten que la efectividad de la norma dependerá de la concienciación y del control policial. Se recomienda a los conductores familiarizarse con el nuevo texto legal y practicar la maniobra en situaciones de tráfico denso para evitar sanciones y, sobre todo, contribuir a salvar vidas.
Con la entrada en vigor de esta regla, el Gobierno español refuerza su política de prevención de accidentes y mejora la respuesta de los servicios de emergencia. La medida, aunque pueda generar molestias momentáneas, promete reducir el número de víctimas en atascos y acelerar la recuperación de la fluidez en la red viaria nacional.
Fuente: xataka