La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha solicitado a Rusia información detallada sobre la muerte de una trabajadora del Instituto de Investigación de la Peste en Siberia. El fallecimiento, ocurrido mientras se estudiaba la bacteria Yersinia pestis, ha generado una ola de especulaciones en medios internacionales, aunque las autoridades rusas aseguran que los contactos cercanos dieron negativo en pruebas de peste neumónica.
La peste neumónica es la forma más grave y contagiosa de la enfermedad, que afecta los pulmones y se transmite por gotitas al toser. A diferencia de la peste bubónica, que ataca los ganglios linfáticos, o la septicémica, que invade la sangre, la neumónica puede propagarse de persona a persona con un contacto estrecho. Sus síntomas incluyen dificultad respiratoria, dolor torácico y tos con sangre, y su período de incubación puede ser tan corto como 24 horas.
A nivel mundial se registran entre 1,000 y 3,000 casos anuales de los tres tipos de peste, mayormente bubónica en África central, pero también brotes esporádicos en Rusia, India, China y Estados Unidos. La bacteria persiste en reservorios de roedores y pulgas; alrededor de 200 especies de roedores albergan Yersinia pestis en América, Eurasia y África. La vigilancia, el control de vectores y el tratamiento antibiótico son esenciales para contener la enfermedad.
La transmisión humana ocurre cuando una persona infectada expulsa aerosoles contaminados al toser, lo que exige proximidad para que otro individuo inhale las bacterias. Historicamente, la peste neumónica fue la variante responsable de la Peste Negra del siglo XIV, que devoró millones de vidas en Europa. Hoy, los laboratorios que manipulan la bacteria son cruciales para desarrollar vacunas, diagnosticar rápidamente casos y monitorear la resistencia a antibióticos.
El tratamiento es eficaz si se inicia pronto: antibióticos como la estreptomicina o la ciprofloxacina reducen drásticamente la mortalidad, que sin atención médica puede alcanzar el 100 %. En casos de alta exposición, se puede ofrecer profilaxis antibiótica y cuarentena preventiva. Sin embargo, en el caso ruso aún no se ha confirmado si la fallecida estaba infectada por la peste neumónica, ya que los análisis no hallaron microorganismos vinculados a sus actividades profesionales.
Mientras tanto, autoridades estadounidenses como el presidente y el secretario de Estado han declarado que siguen el caso con atención pero sin motivo de alarma. El debate sobre la seguridad de los laboratorios de patógenos continúa, subrayando la necesidad de transparencia y protocolos estrictos para evitar incidentes que puedan revivir temores históricos sobre pandemias.
Fuente: Bbc