El histórico metro de Londres, que abrió sus puertas en 1863, está a punto de recibir una transformación tecnológica sin precedentes. Siemens Mobility presentó en InnoTrans 2026 el modelo Inspiro London, el tren que sustituirá a los antiguos vehículos de la línea Piccadilly, una de las arterias que conecta el centro de la capital con el aeropuerto de Heathrow. Transport for London (TfL) encargó 94 unidades para reemplazar progresivamente las 86 trenes que operan desde 1975, marcando el inicio de una renovación que se extenderá durante la próxima década.
El nuevo conjunto mide alrededor de 113 metros y está formado por nueve coches articulados. Su diseño conserva la icónica paleta de colores del Underground, pero incorpora un frontal redondeado y una carrocería más ligera gracias a una estructura multiarticulada. Esta solución reduce la carga sobre la vía y permite una mayor eficiencia energética, aspecto clave en una red construida en el siglo XIX y que hoy enfrenta demandas de sostenibilidad.
En el interior, los cambios son igualmente significativos. Los pasajeros podrán desplazarse libremente entre los coches, una novedad que facilita el flujo de gente en horas pico. Las puertas son más anchas y se han añadido cuatro espacios reservados para usuarios en silla de ruedas, fruto de la colaboración de TfL con su grupo asesor de discapacidad. Además, pantallas informativas en tiempo real, videovigilancia y señalizaciones visuales mejoran la accesibilidad y la seguridad a bordo.
Una de las innovaciones más llamativas es el aire acondicionado, el primero en instalarse en los túneles profundos del metro londinense. Siemens logró ubicar los equipos bajo el suelo del tren, optimizando el espacio interior y controlando el calor generado por los propios vehículos. Este reto técnico se suma a la necesidad de adaptar la señalización, el suministro eléctrico y los andenes a la nueva flota.
En términos de capacidad y consumo, cada tren ofrecerá un 10% más de pasajeros y consumirá un 20% menos de energía, gracias al frenado regenerativo y motores de imanes permanentes. TfL estima que, con mayor frecuencia y la nueva flota, la capacidad en hora punta podría crecer hasta un 23%. Los trenes también enviarán datos de ubicación y estado a los depósitos mediante la plataforma Railigent, facilitando el mantenimiento predictivo.
El contrato, adjudicado a Siemens en 2018 por cerca de 1,500 millones de libras, forma parte de un programa de modernización que asciende a 3,400 millones. La mayor parte de la producción se realizará en Goole, Yorkshire, con una inversión de 240 millones de libras. Aunque el primer tren llegó a Londres en octubre de 2024, pruebas y ajustes han retrasado su puesta en servicio, inicialmente prevista para 2024.
TfL anunció que la primera unidad entrará en operación entre diciembre de 2026 y junio de 2027, con el resto de la flota incorporándose gradualmente. Los trenes están preparados para conducción automática, pero empezarán con conductor mientras se financia la actualización completa de la señalización. La modernización del Underground continuará más allá de la llegada de estos trenes, marcando una nueva era para una de las redes de metro más antiguas del mundo.
Fuente: xataka