Una gigantesca pared de granito blanco dominaba la cantera californiana mientras un grupo de ingenieros observaba la prueba de la tuneladora de EarthGrid. La máquina, equipada con antorchas de plasma que alcanzan los 27,000 °C, fundió tres metros de roca en cuestión de minutos, creando un vórtice de plasma que succiona los escombros como si fuera lava. \n\nTroy Helming, fundador y director ejecutivo de EarthGrid, describió el arranque como “encender un cohete” y confesó la emoción de ver cumplido un sueño de diez años. La prueba, conocida como TBR, mostró que la tecnología puede acelerar la excavación de túneles, un avance crucial para soterrar cables eléctricos, de telecomunicaciones, oleoductos y centros de datos, sectores que antes consideraban la obra subterránea costosa y compleja. \n\nLa demanda de infraestructuras bajo tierra ha crecido tras la invasión rusa a Ucrania, que expuso la vulnerabilidad de los sistemas en superficie ante drones y misiles.
Empresas de energía y telecomunicaciones contactan a EarthGrid para usar la tuneladora en proyectos de fibra óptica, gas natural o incluso sistemas de distribución de mercancías alrededor de aeropuertos, con el objetivo de reducir el tráfico de camiones y la exposición a ataques. \n\nMientras tanto, la tendencia de enterrar centros de datos se consolida. En los Dolomitas italianos, Trentino DataMine opera en cavernas a 100 m de profundidad, aprovechando el clima fresco de la roca dolomítica para refrigerar servidores sin consumir energía adicional. El director Dennis Bonn destaca la protección natural contra intrusiones, interferencias electromagnéticas y sismos que solo el subsuelo puede ofrecer. \n\nA nivel global, los cables submarinos también se entierran cada vez más profundo, disminuyendo fallas por anclajes de barcos.
Según Lane Burdette de TeleGeography, la práctica reduce significativamente los incidentes por kilómetro de cable. Sin embargo, el proceso sigue enfrentando retos como gases atrapados y riesgos de inundación, y la velocidad de excavación sigue medirse en milímetros por minuto, aunque la nueva generación de tuneladoras promete avances notables. \n\nEn el Reino Unido, proyectos como London Power Tunnels demuestran que, pese al alto costo, la subterránea es viable en zonas densamente pobladas. Sin embargo, expertos como Mark Neller advierten que la solución no es universal; en muchas regiones la instalación aérea sigue siendo más rentable.
La clave está en identificar infraestructuras críticas cuya interrupción sería catastrófica y priorizar su protección bajo tierra. \n\nAsí, la combinación de innovaciones tecnológicas, presión geopolítica y necesidad de resiliencia está impulsando una verdadera revolución bajo tierra, que podría redefinir cómo construimos y protegemos nuestras redes vitales en las próximas décadas.
Fuente: Bbc