El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, reiteró en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) que la estabilidad del continente asiático depende de abandonar los enfoques basados en la fuerza. Según sus palabras, la seguridad sostenible solo se alcanza mediante la confianza mutua, el respeto a la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados. El discurso, pronunciado en Biskek, Kirguistán, buscó reforzar la idea de que la confrontación militar ya no es la solución viable para los retos que enfrenta la región.
Pezeshkian describió un panorama complejo, señalando que el terrorismo, el extremismo, el narcotráfico, la delincuencia organizada transnacional y la ciberdelincuencia representan amenazas interconectadas. Subrayó que la OCS, como foro multilateral, debe abordar simultáneamente la seguridad y el desarrollo económico para neutralizar estos peligros. En su intervención, el mandatario iraní hizo hincapié en la necesidad de crear mecanismos de cooperación que trasciendan la mera vigilancia militar.
En línea con esa visión, el presidente propuso tres iniciativas económicas que podrían consolidar la integración de la OCS. La primera consiste en profundizar la cooperación financiera y bancaria mediante la creación de un banco propio de la organización, que facilitaria créditos y proyectos conjuntos. La segunda iniciativa plantea la formación de una unión de seguros de exportación e inversión, destinada a proteger a los empresarios de riesgos comunes y a fomentar el comercio intra‑regional.
La tercera propuesta, quizás la más ambiciosa, es la constitución de un consorcio energético común. Este organismo buscaría coordinar la producción, distribución y exportación de recursos como el gas y el petróleo entre los países miembros, reduciendo la dependencia de actores externos y fortaleciendo la seguridad energética del bloque. Según Pezeshkian, una mayor integración económica disminuiría las fuentes de conflicto y generaría prosperidad compartida.
Los analistas internacionales consideran que estas ideas reflejan una estrategia de Irán para posicionarse como un actor central en la arquitectura de seguridad de Eurasia. Al promover la cooperación financiera y energética, Teherán pretende contrarrestar la influencia de otras potencias y presentar una alternativa basada en la multilateralidad. Sin embargo, la viabilidad de los proyectos depende del consenso entre los miembros de la OCS, que incluyen a Rusia, China y varios estados de Asia Central.
En conclusión, el llamado de Pezeshkian a la confianza y la cooperación marca una pauta clara: la seguridad regional ya no se construirá con armas, sino con alianzas económicas y políticas. La comunidad internacional observará de cerca si la OCS logra transformar esas propuestas en acciones concretas que realmente mitiguen los riesgos que aquejan a la zona.
Fuente: RT Español