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Investigadores holandeses prueban la resistencia de marismas frente a tormentas extremas

por editor
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En septiembre de 2023, un equipo de científicos de Wageningen y Deltares instaló en la costa de Frisia una serie de moldes de acero de dos metros por dos, semejantes a “galletas” de tres a seis toneladas cada una. Estas piezas, extraídas de la marisma frisia, fueron transportadas en veinte camiones hasta Delft para ser colocadas dentro del Delta Flume, uno de los mayores canales de oleaje del mundo, con el objetivo de medir su capacidad de amortiguación frente a tormentas.

El experimento no es el primero de su tipo. En 2013, investigadores holandeses llevaron bloques de una marisma a un canal de Hannover, descubriendo que 40 metros de vegetación reducían la altura de las olas en un 18 %. Sin embargo, esas pruebas se realizaron con olas de apenas 90 cm, muy por debajo de los dos metros que pueden generar las tormentas más intensas en los Países Bajos. Por eso, el proyecto de 2023 buscó recrear condiciones más extremas, incrementando gradualmente la altura de las olas de 0,75 a dos metros.

Dentro del Delta Flume, los bloques se organizaron en dos franjas de 71 metros, protegidas por un dique trasero. El entorno se mantuvo bajo estrictas condiciones de luz, riego y salinidad para imitar el hábitat natural de la marisma. A medida que las olas golpeaban la vegetación, los investigadores observaron que los primeros cinco centímetros del suelo formaban una densa malla de raíces que mantenía la cohesión del terreno, mientras que la vegetación superior también contribuía a disipar la energía de las olas, aunque su efectividad disminuía con alturas mayores.

Los resultados mostraron que, en costas con olas de hasta un metro, la presencia de vegetación reducía el oleaje entre un 10 % y un 50 %. Cuando las olas superaban ese rango, la reducción caía por debajo del 10 %. Estas cifras fueron cruzadas con mapas globales de marismas y simulaciones de tormentas de retorno centenario y milenario, confirmando que los humedales costeros actúan como barreras naturales significativas.

Las conclusiones ya están siendo aplicadas en la práctica. La autoridad del agua de Frisia utilizó estos datos para optimizar el refuerzo del dique Koehool‑Lauwersmeer, evitando la sustitución completa del revestimiento y ahorrando millones de euros. El estudio subraya la importancia de conservar y restaurar marismas, no solo por su valor ecológico, sino también como defensa contra inundaciones.

En España, la pérdida de marismas es alarmante: del total original de 165 000 ha en el Guadalquivir, se han desaparecido 138 300 ha, equivalentes al 83 %. Esta degradación aumenta la vulnerabilidad de la costa española ante tormentas y mareas altas, convirtiendo la preservación de estos ecosistemas en una prioridad para la seguridad y la economía del país.

Fuente: xataka

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