Expertos en salud han señalado que la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un recurso valioso para la formación de médicos y estudiantes, pero advierten que su uso no debe reemplazar la toma de decisiones clínicas basada en la experiencia humana.
Según el Dr. Alejandro Martínez, oncólogo del Hospital General de Xalapa, los algoritmos pueden ofrecer diagnósticos preliminares y sugerir tratamientos, lo que acelera la revisión de casos complejos. Sin embargo, insiste en que el profesional debe validar cada recomendación, pues la IA carece de la capacidad de comprender matices éticos y contextuales propios de la práctica médica.
Uno de los riesgos más citados es el fenómeno de las “alucinaciones” de la IA, cuando el sistema genera información errónea o inventa datos que no existen en la evidencia real. Estas falsedades pueden confundir a los aprendices y, en el peor de los casos, derivar en errores de diagnóstico. Por ello, los docentes deben entrenar a los estudiantes a reconocer y contrastar los resultados de la IA con fuentes confiables.
Otro punto crítico es la protección de la privacidad del paciente. La inserción de datos identificables en plataformas de IA puede vulnerar la confidencialidad y contravenir la legislación mexicana en materia de datos personales de salud. Se recomienda anonimizar la información y usar entornos controlados que cumplan con los estándares de seguridad antes de alimentar cualquier modelo de aprendizaje automático.
A nivel institucional, la Universidad Veracruzana ha implementado un programa piloto que combina cursos de bioinformática con talleres de ética médica. Los participantes aprenden a utilizar herramientas como ChatGPT y DeepMind para reforzar conocimientos, pero siempre bajo la supervisión de profesores que evalúan la pertinencia de cada respuesta.
En conclusión, la IA representa una oportunidad para modernizar la educación médica en México, siempre y cuando se mantenga el juicio clínico como eje central. Los especialistas coinciden en que la colaboración entre tecnología y profesionales de la salud debe basarse en criterios de precisión, responsabilidad y respeto a la confidencialidad del paciente.
Fuente: Diario de Xalapa