OpenAI anunció a principios de septiembre que su modelo GPT‑6 Astra había logrado descifrar un críptico mensaje de radio alemán enviado el 27 de noviembre de 1918. El texto formaba parte de los 50 cifrados sin resolver listados por ScienceBlogs, junto al enigmático manuscrito Voynich, y había permanecido indecifrable durante más de un siglo. La solución, publicada en la revista científica Prinzai, revela que el mensaje indica: “Un crucero inglés llegó a Sebastopol el día 24; un escuadrón aliado llegará a continuación el día 26”.
El cifrado utilizado es la cifra ADFGVX, un método que combina sustitución mediante una cuadrícula 6×6 y transposición de letras basada en una palabra clave. En este caso, la clave crucial resultó ser “TRUPPENVERSCHIEBUNG”, documentada por primera vez el 9 de diciembre de 1918, es decir, después del envío original. La aparente anacronía plantea interrogantes, pero el modelo de OpenAI demostró que la clave aun así permite reconstruir el orden original de los caracteres y obtener una traducción coherente.
Para validar la solución, GPT‑6 Astra cruzó la información con registros históricos de la intervención aliada en el Mar Negro tras el armisticio. Según los diarios de navegación del HMS Canterbury, un crucero británico arribó a Sebastopol el 24 de noviembre de 1918, y dos días después llegó un escuadrón mixto británico‑francés. Estos datos coinciden exactamente con el contenido del mensaje descifrado, lo que refuerza la veracidad del hallazgo y sugiere que la clave utilizada pudo haber sido conocida de forma informal antes de su registro oficial.
El éxito de Astra no solo resuelve un enigma centenario, sino que también muestra el potencial de la inteligencia artificial para abordar problemas de criptoanálisis que antes requerían décadas de trabajo humano. La combinación de aprendizaje profundo, análisis de patrones y acceso a bases de datos históricas permite a los modelos actuales superar barreras que antes se consideraban insuperables.
Expertos en historia militar y criptología han elogiado el avance, aunque advierten que la dependencia de IA debe acompañarse de rigurosa revisión académica. La capacidad de un algoritmo para identificar claves y contextualizar eventos abre nuevas vías de investigación, pero también plantea preguntas sobre la autenticidad y el sesgo de los datos de entrenamiento.
En resumen, la hazaña de GPT‑6 Astra marca un hito en la intersección entre tecnología y patrimonio histórico, ofreciendo una ventana al pasado que había permanecido cerrada durante más de un siglo. El descifrado del mensaje de Sebastopol no solo ilumina un episodio específico de la Primera Guerra Mundial, sino que también ejemplifica cómo la IA puede transformar la forma en que entendemos y preservamos la historia.
Fuente: xataka