Getty Images, la mayor licenciataria mundial de fotos y videos de archivo, anunció el 12 de octubre su ingreso al Capítulo 11 de la ley de quiebras en EE. UU. En un comunicado la compañía resaltó su trayectoria de más de tres décadas como fuente fiable para anunciantes y medios, pero admitió que las condiciones del mercado han cambiado drásticamente. La decisión incluye la salida de la bolsa y la cancelación de sus acciones, aunque la familia Getty y el fondo Koch Equity Development han prometido cubrir los gastos y evitar despidos.
La empresa, que salió a bolsa en 1996, fue privatizada en 2008 y volvió a cotizar en 2022. Desde entonces, su desempeño financiero ha sido irregular, en parte por la creciente competencia de herramientas de inteligencia artificial que generan imágenes a partir de texto. Getty había intentado adaptarse con una suite de IA propia, entrenada con contenido autorizado, pero el modelo de negocio basado en la venta de licencias tradicionales se ha visto erosionado por la facilidad de crear imágenes sin marcas de agua y por la proliferación de plataformas gratuitas.
Getty también se ha convertido en una de las primeras grandes compañías de imágenes en litigar contra la IA. En enero de 2023 demandó a Stability AI por supuestamente entrenar su modelo con material de Getty, demanda que no prosperó. Posteriormente, la firma firmó un acuerdo con OpenAI en junio, aunque los términos siguen siendo opacos y excluyen el entrenamiento de modelos con su archivo.
Mientras Getty lucha por sobrevivir, la startup española Freepik, con sede en Málaga, ha tomado una ruta distinta. En 2024 adquirió la empresa murciana Magnific, especializada en IA generativa, y rebautizó su negocio bajo ese nombre. Magnific reúne múltiples modelos de IA –desde ChatGPT hasta Runway– ofreciendo a usuarios herramientas para crear imágenes, videos, 3D y texto a voz, posicionándose como competidor directo de Adobe y como alternativa a Getty.
Este giro estratégico muestra cómo la industria de contenidos visuales está redefiniéndose. Las compañías que dependen exclusivamente de licencias tradicionales corren el riesgo de quedar obsoletas ante la velocidad con la que la IA puede producir material visual de alta calidad y bajo demanda. Getty, pese a sus esfuerzos de adaptación, no logró reestructurar su modelo a tiempo, mientras que Magnific apostó por la integración de tecnologías emergentes.
El caso de Getty sirve de alerta para otras empresas consolidadas: la transformación digital y la adopción de IA no son opcionales, son imperativas. Aquellas que no ajusten sus estrategias podrían ser la próxima en declarar quiebra, mientras los nuevos actores que abrazan la IA generativa consolidarán su dominio en el mercado global de imágenes.
Fuente: Xataka