Luis Fernando Salazar, exalcalde de Torreón y exdiputado federal, se ha convertido en el centro de la polémica tras amenazar al periodista Enrique Acevedo, conductor del noticiero nocturno de N+. Salazar, que inició su carrera política en el PAN y permaneció más de dos décadas en el partido, renunció en 2018 para sumarse a la bancada de Morena, buscando reforzar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados. Originario de Coahuila, su paso del conservadurismo al movimiento de izquierda ha sido acompañado de múltiples controversias y acusaciones de corrupción que han manchado su reputación.
En junio pasado, la exalcaldesa de la demarcación Cuauhtémoc, Sandra Cuevas, lo señaló como cómplice de un presunto fraude cometido por su pareja, Eduardo Pérez Tueme. Poco después, Santiago Nieto, entonces titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, presentó una denuncia contra Roberto Gil por actos de corrupción, en la que también se mencionó a Salazar. Estos episodios han alimentado una percepción de impunidad y maniobras políticas que trascienden las filas partidistas.
El episodio más reciente ocurrió en diciembre de 2024, cuando el senador Miguel Ángel Yunes Márquez abandonó la bancada panista para integrarse a Morena. La discusión que siguió entre Adán Augusto López, líder morenista, y Enrique Vargas, vicecoordinador del PAN, terminó con Salazar agarrando del cuello a Vargas para impedir un enfrentamiento físico. Este acto fue captado por cámaras y generó críticas de varios sectores que denunciaron la violencia dentro del Congreso.
El martes, Salazar volvió a generar revuelo al publicar en sus redes sociales el mensaje “Vamos a ir tras de ti” dirigido a Enrique Acevedo, quien había difundido un reportaje sobre la senadora de Baja California, Julieta Ramírez, bajo la sospecha de una investigación de EE. UU. El mensaje fue borrado rápidamente, pero el daño ya estaba hecho. El jueves, el político emitió una disculpa pública, aunque muchos analistas consideran que la medida busca contener el impacto mediático más que reconocer una falta real.
Estas conductas ponen en relieve la tensión creciente entre políticos y medios de comunicación en México. La libertad de expresión y el derecho a la información se ven amenazados cuando figuras públicas recurren a la intimidación. Organizaciones defensoras de la prensa han pedido a las autoridades investigar el caso y sancionar cualquier intento de coacción.
Mientras tanto, la carrera política de Salazar parece en un punto de inflexión. Su paso de PAN a Morena, su estilo vaquero y sus constantes enfrentamientos con la oposición le han ganado tanto seguidores como detractores. El futuro de su participación en la política nacional dependerá de cómo maneje las investigaciones en curso y de si logra recuperar la confianza de la ciudadanía.
Fuente: Eluniversal