El Servicio de Parques Nacionales (NPS) de Estados Unidos confirmó este domingo que una fuerte inundación sorpresiva en el Gran Cañón cobró la vida de un hombre de 46 años y dejó a quince personas desaparecidas. El desastre se desencadenó alrededor de las 14:30 hora local del sábado 29 de agosto, tras intensas lluvias en la meseta de Kaibab que alimentaron el cauce del río Colorado. Los guardabosques describieron el fenómeno como una riada de agua lodosa que se precipitó por los senderos de Bright Angel Canyon y Phantom Ranch, arrastrando troncos, rocas y escombros bajo puentes peatonales.
Los videos capturados por excursionistas muestran la violencia del torrente, que rugía con estruendos mientras cubría rutas frecuentadas por turistas. Ante la magnitud del flujo, las autoridades evacuaron a decenas de visitantes y cerraron temporalmente los alojamientos de la zona. El cuerpo del fallecido fue hallado el domingo cerca de Crystal Rapids, en la ribera norte del río Colorado, mientras los equipos de rescate continúan buscando a los desaparecidos.
El NPS advirtió que la región podría enfrentar nuevas tormentas eléctricas y precipitaciones intensas en los próximos días, lo que aumentaría el riesgo de inundaciones repentinas, deslizamientos de rocas y daños adicionales a la infraestructura. Los senderos y cauces podrían presentar cambios bruscos, por lo que se recomienda a los visitantes evitar el área hasta que se emitan nuevas evaluaciones de seguridad.
Además de la pérdida humana, la inundación provocó importantes daños estructurales: varios puentes peatonales fueron destruidos y el cruce del arroyo Bright Angel quedó intransitable. Estas afectaciones obligan a las autoridades a mantener cerrados los alojamientos y servicios dentro del parque al menos hasta el 31 de agosto, con el fin de garantizar la seguridad de los usuarios y la conservación del ecosistema.
El NPS trabaja en coordinación con las autoridades estatales de Arizona para localizar a los desaparecidos y brindar asistencia a los heridos. Los equipos de búsqueda emplean helicópteros, drones y patrullas terrestres, mientras se instalan centros de atención temporal para los turistas evacuados. La prioridad es estabilizar la zona y prevenir nuevos incidentes.
Este episodio subraya la vulnerabilidad de áreas naturales expuestas a fenómenos meteorológicos extremos, reforzando la necesidad de planes de contingencia más robustos. Expertos en gestión de riesgos advierten que el cambio climático podría intensificar lluvias intensas en regiones montañosas, incrementando la frecuencia de inundaciones repentinas como la vivida en el Gran Cañón.
En conclusión, la tragedia en el Gran Cañón no solo ha cobrado una vida y dejado a varios desaparecidos, sino que también ha puesto en evidencia la fragilidad de la infraestructura turística ante eventos climáticos severos. Las autoridades seguirán evaluando los daños y emitiendo recomendaciones para reabrir el parque de manera segura.
Fuente: Dw