Palantir, el enigmático gigante del software de datos fundado en 2004 por Peter Thiel y Alex Karp, vive un momento de bonanza financiera, pero su reputación se ha visto empañada en Europa. La desconfianza crece entre gobiernos que buscan mayor soberanía tecnológica, y una compañía francesa está intentando ocupar su lugar. Se trata de ChapsVision, una firma de París especializada en inteligencia artificial y análisis de grandes volúmenes de información, que ya cuenta con clientes como Airbus, L’Oréal y Pfizer.
ChapsVision ofrece dos productos clave. El primero, Sinequa, centraliza contenidos empresariales y los alimenta con IA generativa para facilitar la búsqueda y el análisis interno. El segundo, ArgonOS, está diseñado para los servicios de inteligencia: transforma datos complejos en información procesable, permitiendo decisiones más rápidas y precisas. Este último ha llamado la atención de gobiernos europeos que quieren reducir la dependencia de herramientas estadounidenses.
La sospecha hacia Palantir no es reciente. Las polémicas vinculaciones de su fundador con la órbita trumpista y la práctica de mantener a su personal operando directamente sobre datos sensibles han generado rechazo. En 2023, Alemania descartó a Palantir para su nube militar y, en mayo, eligió ArgonOS para reforzar su inteligencia interior. Un mes después, Francia anunció que la Dirección General de Seguridad Interior dejará de usar las soluciones de Palantir en favor de ChapsVision, tras renovar previamente el contrato por tres años.
ChapsVision se presenta como una empresa más transparente. Su director general, Silvano Sansoni, afirma que el código, la arquitectura y los algoritmos son abiertos, a diferencia de la “caja negra” de Palantir. Además, la firma no obliga a sus clientes a mantener ingenieros permanentes en sus instalaciones, lo que reduce la dependencia a largo plazo y alivia temores de espionaje dentro de la OTAN.
Sin embargo, la diferencia de escala es notable. Palantir factura alrededor de 4.500 millones de dólares anuales y está valorada en más de 420 mil millones, mientras que ChapsVision apenas supera los 200 millones. La empresa francesa reconoce su posición de “humildad”, pero asegura que su producto está listo para ser adoptado donde Palantir resulta menos eficaz.
El caso ChapsVision‑Palantir ilustra una tendencia más amplia: Europa busca alternativas a la tecnología estadounidense en áreas críticas como defensa, espacio y computación en la nube. La Comisión Europea ha lanzado un Paquete de Soberanía Tecnológica para impulsar centros de datos propios y la producción de chips. Aunque el camino es complejo y los proyectos estatales a menudo avanzan lentamente, la presión geopolítica está acelerando la búsqueda de soluciones locales.
En última instancia, el éxito de ChapsVision dependerá de la voluntad de los gobiernos europeos de migrar sus sistemas, un proceso que se estima dure hasta dos años y requerirá capacitación intensiva. Solo el tiempo dirá si la firma francesa logra consolidarse como la alternativa viable a Palantir en el continente.
Fuente: xataka