Inicio CienciaEl “Súper Niño” desata lluvias, sequías y huracanes sin precedentes en América Latina y Asia

El “Súper Niño” desata lluvias, sequías y huracanes sin precedentes en América Latina y Asia

por editor
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América Latina vive una de las manifestaciones más intensas del fenómeno de El Niño en la historia reciente. Desde las lluvias torrenciales que han inundado Santiago de Chile hasta la sequía que azota Centroamérica, los efectos son tan variados como devastadores. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que este “Súper Niño” podría superar los récords de los últimos cuarenta años y alcanzar su máximo a finales de 2026, con consecuencias que se prolongarán mucho después.

En el sur de Sudamérica, Chile registra aluviones de agua y barro que han dañado viviendas, comercios y vehículos, mientras que en Paraguay, Brasil, Uruguay y el norte de Argentina se observan precipitaciones fuera de los rangos habituales. La cuenca del Paraná ha experimentado un exceso de caudal que obligó a liberar agua de la represa de Itaipú, provocando inundaciones en sectores vulnerables y la clausura temporal del Parque Nacional Iguazú. En Asunción, una granizada inédita dejó a la población alerta ante futuros eventos extremos.

Al otro lado del Pacífico, la temporada de huracanes ha sido históricamente activa. Hasta la fecha se han registrado 22 tormentas con nombre y 12 huracanes, cifra que supera lo esperado para una temporada promedio y aún tiene dos meses de duración. El huracán Polo, con ráfagas de 285 km/h, ejemplifica cómo las aguas cálidas generadas por El Niño alimentan la energía de estas tormentas. Además, se observaron tres ciclones simultáneos en la cuenca, un fenómeno que solo se había registrado en 2015.

Contrariamente, el Atlántico muestra una quietud inusual. La cizalladura del viento, intensificada por El Niño, ha desintegrado la formación de tormentas, limitando la temporada a un solo huracán, Isaías, que tocó tierra en Florida y Alabama. Esta falta de actividad contrasta con la media esperada de diez tormentas con nombre y cinco huracanes a estas alturas del año.

Las sequías también se extienden por la región. Desde el sureste de México hasta Costa Rica, la precipitación ha disminuido, afectando cultivos y la generación hidroeléctrica. En la cuenca del Amazonas, Brasil, Ecuador y Perú enfrentan déficit hídrico que amenaza la producción de energía y aumenta la vulnerabilidad a incendios forestales, como los que arrasan Indonesia, quemando casi un millón de hectáreas y provocando miles de casos de problemas respiratorios.

En Asia, el calentamiento del Pacífico ha desplazado la formación de ciclones hacia el este, intensificando tifones que azotan Japón y el este de China. Hasta ahora, se han registrado diez ciclones tropicales en el Pacífico occidental, el número más alto desde 1966. Estos sistemas, alimentados por aguas más cálidas, ganan fuerza antes de tocar tierra, elevando el riesgo de inundaciones y deslizamientos.

Los científicos coinciden en que los patrones observados son una muestra clara de los efectos de un El Niño extremadamente fuerte. La OMM insta a gobiernos y comunidades a prepararse para eventos climáticos extremos, pues la magnitud y la duración de este fenómeno podrían redefinir los estándares de riesgo en múltiples continentes.

Fuente: Bbc

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