La NOAA ha lanzado un pronóstico que alerta sobre la probabilidad de que El Niño sea ‘muy fuerte’ a finales de 2026, con un 81% de posibilidades. Esto se debe a que el Pacífico ecuatorial se está calentando con rapidez y consistencia, lo que ha puesto en alerta a las principales agencias meteorológicas del mundo.
Los datos de la NOAA indican que el fenómeno de El Niño no solo se está fortaleciendo, sino que se perfila para ser uno de los grandes protagonistas climáticos de este año y principios del próximo. Las observaciones oceánicas y atmosféricas actuales no dejan lugar a dudas, con un índice Niño 3.4 semanal de +1,2 °C y un calentamiento superficial y subsuperficial que es plenamente coherente con un acoplamiento océano-atmósfera cada vez más intenso.
La persistencia de El Niño está casi garantizada, con una probabilidad del 97% de que persista hasta los primeros meses de 2027. Sin embargo, es importante no caer en la tentación de catalogar el evento como algo nunca antes visto, ya que las agencias oficiales utilizan una terminología técnica que se refiere a un episodio ‘muy fuerte’, no ‘súper El Niño’.
La NOAA advierte que los impactos meteorológicos concretos no pueden deducirse únicamente de la intensidad global del episodio, por lo que es importante no asumir que un fenómeno global intenso se traducirá en un caos meteorológico uniforme en todo el planeta. En lugar de eso, la OMM advierte que el rápido desarrollo de El Niño aumentará la probabilidad de fenómenos extremos como olas de calor, sequías prolongadas y lluvias torrenciales en ciertas regiones.
En resumen, la NOAA y la OMM están de acuerdo en que El Niño será un fenómeno importante en los próximos meses, pero es importante entender la complejidad del clima global y no hacer suposiciones sobre los impactos locales sin considerar la información disponible.
Fuente: Xataka