Lucero Sánchez, exdiputada estatal de Sinaloa conocida como “La Chapodiputada” por su relación cercana con Joaquín “El Chapo” Guzmán, confirmó en una entrevista con EL UNIVERSAL que el narcotraficante, en su juventud, albergaba el sueño de convertirse en integrante de la legendaria Banda El Recodo de Don Cruz Lizárraga.
Según Sánchez, antes de involucrarse en el crimen organizado, el futuro líder del Cártel de Sinaloa expresaba su deseo de ser cantante. “Su sueño más joven no era ser narco, sino que decía que su sueño era ser cantante, que quería ser parte de la Banda El Recodo”, relató la exdiputada, quien sostuvo que la falta de estudios, recursos y oportunidades lo empujó al mundo del narcotráfico.
El capo, según la testimonio, disfrutaba cantar y tararear canciones de grupos norteños como Los Canelos de Durango y Los Alegres del Barranco, géneros que a menudo aparecen en los narcocorridos. “Le gustaba mucho cantar, era muy alegre y cantaba todo el tiempo esas canciones”, añadió Sánchez, quien conoció al hombre cuando aún era un joven aspirante a artista.
Esta revelación añade una faceta poco conocida de la vida de El Chapo, cuya figura ha sido asociada casi exclusivamente a la violencia y el tráfico de drogas. La confesión de Sánchez sugiere que, como muchos jóvenes de regiones marginadas, el futuro capo buscó una salida a través de la música, pero la falta de oportunidades lo llevó a la senda del crimen.
Expertos en sociología y criminología señalan que la historia de El Chapo ilustra un patrón recurrente en México: la ausencia de políticas públicas efectivas en educación y empleo que empujan a jóvenes talentosos hacia actividades ilícitas. La música regional, particularmente los narcocorridos, ha funcionado tanto como expresión cultural como herramienta de reclutamiento para organizaciones delictivas.
Aunque la Banda El Recodo nunca confirmó haber recibido una solicitud de El Chapo, la anécdota refuerza la complejidad del personaje y su impacto en la cultura popular. La entrevista de Lucero Sánchez, sin embargo, ha generado controversia, pues algunos críticos la consideran una forma de humanizar a un criminal responsable de miles de muertes.
La revelación abre un debate sobre la necesidad de fortalecer los programas de apoyo artístico y educativo en zonas vulnerables, con el objetivo de ofrecer alternativas reales a los jóvenes que, de otro modo, podrían verse atraídos por el narcotráfico.
Fuente: Eluniversal