En España el Alzheimer ya afecta a cientos de miles de personas y su impacto trasciende lo médico, convirtiéndose en una carga económica y social que recae principalmente en los hogares. Según la Sociedad Española de Neurología, más de 800,000 ciudadanos viven con la enfermedad, y cada año se suman alrededor de 40,000 nuevos diagnósticos. La mayoría de los casos (65%) corresponde a mujeres, lo que ya anticipa una distribución desigual del cuidado y sus costos.
Sin embargo, otras fuentes como la revista PharmacoEconomics indican que la prevalencia real en mayores de 65 años oscila entre 2.4% y 6.9%, lo que reduciría la cifra a entre 210,000 y 260,000 pacientes. Esta discrepancia muestra la dificultad de contar con datos exactos, pero no disminuye la magnitud del problema. En 2025 el INE registró 22,870 fallecimientos por demencia y 13,242 directamente atribuibles al Alzheimer, sumando 36,112 muertes, lo que sitúa a la enfermedad entre las principales causas de mortalidad, especialmente en mujeres.
El cuidado informal es la pieza central del entramado. Un estudio de Sanitas reveló que el 47.7% de los españoles ha atendido a una persona con Alzheimer en algún momento, y el 10.4% se considera cuidador principal en su hogar. La encuesta EDAD 2020 del INE indica que el 63.7% de los cuidadores son mujeres, mayoritariamente entre 45 y 64 años, y que en pacientes mayores de 80 años, el 41.1% del cuidado recae en sus hijas.
El costo económico es alarmante. La Organización Mundial de la Salud estima que la demencia generó 1.300 mil millones de dólares a nivel mundial, y que la mitad de esa factura la asumen las familias. En España, el gasto medio anual por paciente se sitúa en 42,336 euros, de los cuales el 80% corresponde al trabajo no remunerado de los cuidadores y el 69% al costo total del Alzheimer. Este “trabajo invisible” representa la mayor partida del gasto directo no sanitario.
Las implicaciones van más allá de lo financiero. El agotamiento físico y emocional de los cuidadores, en su mayoría mujeres, afecta su salud, su inserción laboral y la cohesión familiar. Además, la falta de reconocimiento y apoyo institucional dificulta la sostenibilidad del modelo de cuidado informal, generando desigualdades de género y presión sobre los sistemas de salud.
Frente a este panorama, expertos recomiendan políticas públicas que incluyan subsidios, servicios de relevo y capacitación para cuidadores, así como la promoción de actividades preventivas como el ejercicio físico, que según estudios recientes puede retrasar la aparición de la enfermedad. Sin una respuesta integral, la factura invisible del Alzheimer seguirá gravando a las familias españolas de manera desproporcionada.
Fuente: xataka