Washington anunció este jueves 15 de octubre de 2026 la imposición de sanciones económicas contra el Banco Internacional de Comercio de Cuba (BICSA) por sus relaciones con el banco iraní Karafarin, sancionado por EE.UU. desde 2020.
El Departamento del Tesoro explicó que la medida forma parte del programa de aislamiento económico y diplomático que Estados Unidos mantiene contra Teherán desde el inicio de la guerra en la región. Según la autoridad financiera, BICSA habría mantenido vínculos operativos con Karafarin Bank desde al menos 2022, facilitando transacciones que podrían beneficiar a actores considerados hostiles por Washington.
Esta acción se inscribe en la escalada de presión que la administración Trump ha ejercido contra el régimen comunista cubano desde que, el 29 de enero pasado, lo calificó como una “amenaza” a la seguridad nacional. Desde entonces, la política estadounidense ha combinado sanciones financieras, restricciones de inversión y un bloqueo parcial de suministros de petróleo, buscando debilitar la capacidad del gobierno cubano de actuar como aliado de Irán y otros grupos.
El comunicado del Departamento de Estado subrayó que “demasiado tiempo la Cuba comunista ha podido operar como puesto avanzado para actores malignos y grupos terroristas, incluida la República Islámica de Irán, el principal patrocinador estatal del terrorismo en el mundo, con el fin de atacar a Estados Unidos”. La acusación busca legitimar la medida como una defensa directa de los intereses estadounidenses.
Además de BICSA, la sanción incluye al Banco de Desarrollo Internacional para Inversión y Finanzas de Irak y a varias empresas iraníes del sector petrolero y casas de cambio. Todas las entidades sancionadas verán congelados sus bienes y activos en territorio estadounidense y perderán el acceso al sistema financiero de EE.UU., lo que dificulta enormemente sus operaciones internacionales.
Expertos en relaciones internacionales advierten que la medida podría complicar aún más la ya tensa relación entre Cuba e Irán, al tiempo que genera repercusiones en la economía cubana, que depende en parte de transacciones externas para sostener sectores como el turismo y la importación de bienes esenciales. La comunidad internacional observará si estas sanciones logran su objetivo o si, por el contrario, impulsan a La Habana a buscar nuevos aliados fuera del alcance de la presión estadounidense.
En el mediano plazo, la sanción podría motivar a Cuba a reforzar su cooperación con otros países del bloque socialista o con naciones no alineadas, mientras EE.UU. continúa su estrategia de contención contra Irán y sus supuestos socios en América Latina.
Fuente: Dw