El gobierno del estado de Veracruz anunció este lunes el cierre definitivo del Astillero de Veracruz, una instalación que durante más de 80 años fue símbolo de la industria naval mexicana. La decisión se produce tras años de deterioro estructural, falta de inversión y la imposibilidad de cumplir con los estándares internacionales de seguridad y medio ambiente. Autoridades señalaron que la medida busca evitar riesgos mayores y reorientar recursos hacia proyectos productivos más viables.
El Astillero, fundado en 1935 durante la presidencia de Lázaro Cárdenas, jugó un papel crucial en la construcción de buques de guerra y comerciales, impulsando la economía local y generando miles de empleos. En sus primeras décadas, la planta fue responsable de la fabricación de fragatas, buques de carga y embarcaciones de pesca, consolidándose como un motor de desarrollo para la región de Xalapa y los puertos de Veracruz.
Sin embargo, a partir de la década de 1990, la competencia de astilleros asiáticos y la falta de modernización tecnológica provocaron una caída sostenida en la demanda. Los intentos de privatización en los años 2000 no lograron reactivar la producción, y la infraestructura quedó obsoleta. En 2018, un incendio grave dañó parte de la nave de ensamblaje, lo que agravó la situación financiera y operativa del complejo.
La Secretaría de Desarrollo Económico del estado informó que la inspección técnica reveló grietas estructurales en los diques secos y la presencia de materiales contaminantes en el suelo. Ante la imposibilidad de financiar una rehabilitación integral, el gobierno optó por desmantelar la instalación y destinar el terreno a un proyecto de zona industrial verde, que incluirá parques tecnológicos y áreas de capacitación laboral.
Los trabajadores del astillero, organizados en el sindicato de la industria naval, recibieron una indemnización acorde a la Ley Federal del Trabajo, pero manifestaron su preocupación por la pérdida de identidad cultural y el vacío que dejará la fábrica en la comunidad. Se han programado encuentros con autoridades para garantizar la reubicación de los empleados en nuevas oportunidades productivas.
Expertos en desarrollo regional consideran que el cierre, aunque doloroso, abre la puerta a una reestructuración económica que podría diversificar la actividad productiva de Veracruz. La apuesta está en sectores como la energía renovable, la agroindustria y la tecnología, áreas que requieren mano de obra calificada y que podrían absorber parte del talento antes dedicado a la construcción naval.
Mientras se planifica el futuro del sitio, el legado del Astillero de Veracruz permanece como testimonio de una época de auge industrial. La comunidad espera que la transformación propuesta genere empleos sostenibles y que la historia del astillero sea preservada en museos y archivos locales.
Fuente: Jornada