El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, tomó la tribuna de la 81ª Asamblea General de la ONU para condenar lo que describió como una “agresión multidimensional” de Estados Unidos contra la isla. En su discurso, recordó los 66 años desde el histórico pronunciamiento de Fidel Castro contra el colonialismo y acusó a Washington de imponer la paz mediante la fuerza, una pretensión que calificó de absurda e irrealizable.
Rodríguez denunció que, desde enero de 2026, EE.UU. intensificó un bloqueo energético que prohíbe a cualquier país exportar combustibles a Cuba, equiparándolo a un bloqueo naval considerado, bajo el derecho internacional, como un acto de guerra. Además, señaló la presión sobre empresarios extranjeros para que abandonen sus inversiones, la retención de embarques legítimos y la restricción del flujo turístico, financiero y tecnológico hacia la nación caribeña.
El ministro subrayó el impacto humano del cerco, describiéndolo como una guerra económica dirigida al pueblo cubano que provoca muertes, dolor y angustia. Aseguró que no se trata de daño colateral, sino de una política deliberada para herir a las familias cubanas, calificándola de castigo colectivo prohibido por el derecho internacional humanitario. Según Rodríguez, el objetivo es generar una crisis humanitaria que EE.UU. intenta culpar al propio gobierno cubano, una táctica que definió como “el verdugo culpa a la víctima”.
En la misma intervención, el canciller vinculó la hostilidad estadounidense con otras agresiones internacionales, citando el genocidio sionista contra Palestina, los ataques piratas en el Caribe y el Pacífico, la intervención militar en Venezuela e Irán. Argumentó que estas acciones reflejan una crisis de identidad y relevancia de la ONU, cuyas normas de igualdad soberana están bajo ataque constante.
Rodríguez recordó la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el 29 de enero, que declaró una “emergencia nacional” por la supuesta amenaza cubana y estableció aranceles a los países que vendan petróleo a la isla. La medida, según Cuba, evidencia la naturaleza “fascista, criminal y genocida” de una política estadounidense que priva a los estados del derecho a exportar productos según su voluntad.
Finalmente, el canciller informó que más de 7,000 contenedores, muchos con alimentos, medicinas y equipos médicos, han sido detenidos en puertos bajo el cerco estadounidense. Cuba reiteró su rechazo a las acusaciones de albergar a grupos terroristas y aseguró que defenderá su integridad territorial frente a cualquier intento de coerción internacional.
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Fuente: RT Español