La Sala Regional de Guadalajara del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) condenó al caricaturista conocido como Paco Navarrete por incurrir en violencia política de género contra la diputada de Morena, Itzel Barrera. La resolución se basa en un cartón publicado el 5 de febrero de 2025 en el suplemento “La Resortera” del periódico Mural, propiedad del Grupo Reforma, donde el artista utilizó una foto de Instagram de la legisladora mostrando sus piernas y la tituló “La diputada en su paraíso”. El autor aseguró que la pieza era una sátira sobre los comentarios de Barrera respecto a un arancel del 70% al aguacate, pero el tribunal consideró que la imagen sexualizaba a la mujer y contenía una alusión despectiva al dividir la palabra “diputada” en “di-puta-da”.
El fallo obliga a Navarrete a ofrecer una disculpa pública diaria durante quince días en sus redes sociales y a inscribirse en el Registro Nacional de Personas Sancionadas por Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género. Además, se le calificó culpable de utilizar una “intención encubierta” que asocia la palabra “puta” a la imagen de la legisladora, lo que constituye un ataque basado en su género. La sentencia, que tomó un año y medio de proceso, fue notificada al cartónista apenas tres días antes de su publicación, lo que él denunció como una violación a su derecho de defensa.
Itzel Barrera, por su parte, manifestó que la caricatura reutilizó una foto anterior a su mandato y que, aunque defiende la libertad de expresión, no se debe normalizar el uso del cuerpo de las mujeres como herramienta de ataque político. “El periodismo es una de las profesiones más valientes de nuestro país, pero eso no autoriza el hostigamiento sexual”, afirmó la diputada en entrevista.
El gremio periodístico ha reaccionado con críticas al fallo, calificándolo de censura y señalando que la violencia política de género se está convirtiendo en un mecanismo para silenciar la crítica. El cartoonista Chavo del Toro acusó al Instituto Nacional Electoral (INE) de actuar como “inquisidor” y de usar la normativa de género como arma contra la oposición.
Navarrete, por su lado, cuestionó la falta de claridad en las reglas sobre la disculpa exigida y denunció irregularidades en el proceso judicial, argumentando que nunca había recibido una sanción similar. “Mi trabajo es incomodar, no creo haber violado ninguna norma clara”, sostuvo.
El caso reabre el debate sobre los límites de la sátira política, la protección de la dignidad de las mujeres en el ámbito público y el alcance de las leyes contra la violencia política de género en México. Mientras algunos defienden la necesidad de sancionar expresiones que sexualizan a funcionarias, otros temen que se restrinja la libertad de expresión y se convierta en herramienta de censura.
Con la sentencia, el TEPJF envía un mensaje claro: la crítica política debe respetar los derechos humanos y no puede recurrir a la misoginia como recurso humorístico. La polémica seguirá alimentando discusiones en el Congreso, entre organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación sobre el equilibrio entre libertad de expresión y protección contra la violencia de género.
Fuente: Eluniversal