Múltiples explosiones sacudieron la madrugada del miércoles 7 de octubre en Kiev, la capital de Ucrania, tras la detección de un misil balístico en rumbo a la ciudad. La Fuerza Aérea ucraniana alertó a través de Telegram que un proyectil de origen ruso se acercaba, lo que activó las sirenas de ataque aéreo y obligó a los residentes a buscar refugio en sótanos, estaciones de metro y refugios civiles.
Según la Administración Militar de la capital, al menos dos personas perdieron la vida en el distrito de Dárnitsia, donde los impactos provocaron graves daños estructurales. El alcalde de Kiev, Vitali Klichkó, confirmó en su canal de Telegram que además de Dárnitsia, otros barrios también sufrieron destrucción, aunque sin reportarse nuevas víctimas mortales. Las autoridades iniciaron de inmediato los trabajos de socorro y evacuación, mientras los servicios de emergencia atendían a los heridos.
El presidente Volodímir Zelenski, quien la noche anterior había advertido sobre la posibilidad de un “ataque masivo” ruso, reiteró la gravedad de la situación. En su discurso, Zelenski subrayó que el Kremlin ha intensificado el uso de misiles balísticos, complementándolos con drones de alta velocidad y misiles de crucero, una combinación que busca debilitar la infraestructura crítica de Ucrania antes de la llegada del invierno.
Este último asalto se suma a una serie de bombardeos que han golpeado repetidamente la red energética, ferroviaria y vial de la capital, incluyendo los puentes sobre el río Dniéper. Los cortes de luz programados, anunciados poco después del discurso de Zelenski, dejaron a varias zonas sin energía, una medida destinada a aliviar la sobrecarga de la red eléctrica bajo constante presión.
Los canales de monitoreo militar ucranianos anticipan que Rusia podría lanzar un ataque a gran escala en los próximos días, combinando misiles balísticos y de crucero con drones de reacción. La Fuerza Aérea también informó que un misil balístico se dirigía hacia Zaporiyia, en el sureste del país, lo que sugiere una estrategia de presión simultánea en varios frentes.
Las autoridades internacionales siguen observando de cerca la escalada de violencia, mientras la comunidad humanitaria llama a la protección de civiles y al respeto del derecho internacional humanitario. La población de Kiev permanece en alerta máxima, con las sirenas sonando casi de forma constante y la incertidumbre sobre la duración del conflicto que se avecina.
Fuente: Dw