Un agricultor de South Cambridgeshire decidió realizar un experimento inusual para medir la fertilidad del suelo. Enterró sus calzoncillos en el campo para determinar si la tierra era óptima para sembrar. Aunque puede parecer un método extraño, la ciencia le da la razón. El algodón de los calzoncillos es un alimento para los microorganismos y lombrices que habitan en la tierra, por lo que el grado de desintegración de los calzoncillos da información valiosa sobre el estado del suelo. La Agencia de Conservación de Recursos Naturales de Estados Unidos ha promovido este método bajo el nombre de ‘Soil Your Undies Challenge’ para concienciar a los agricultores sobre la importancia de mantener la biomasa microbiana del suelo. La Universidad de Zúrich también ha llevado a cabo proyectos similares para demostrar que la descomposición del algodón es un bioindicador excelente y barato de la actividad ecológica del suelo. Aunque este método no sustituye a un análisis científico completo, puede ser una herramienta útil para los agricultores. La velocidad a la que los microbios degradan la celulosa está condicionada por factores externos como la humedad, la temperatura y la textura del terreno. Sin embargo, este método puede ser un paso importante hacia la agricultura sostenible. La importancia de mantener la biomasa microbiana del suelo es fundamental para la agricultura productiva. La descomposición del algodón puede ser un indicador de la salud del ecosistema subterráneo. Los microorganismos y lombrices que habitan en la tierra juegan un papel crucial en la descomposición de la materia orgánica. La velocidad a la que los microbios degradan la celulosa puede variar dependiendo de las condiciones del suelo. En resumen, el método de enterrar calzoncillos puede ser una herramienta útil para los agricultores que buscan determinar la fertilidad del suelo de manera sencilla y económica.
Fuente: xataka