La preservación de videojuegos ha sufrido un golpe significativo con la decisión de Sony de cerrar una de las vías para los lanzamientos futuros. Sin embargo, lo que llama la atención es que Alemania ha dejado caer uno de los proyectos públicos más ambiciosos para evitar que la memoria de los videojuegos se pierda. La Internationale Computerspielesammlung (ICS) se encuentra en proceso de disolución después de que la financiación pública que la sostenía expirara.
La ICS reunía registros y fondos aportados por instituciones como el Computerspielemuseum de Berlín, la USK, la asociación game y el centro de investigación DIGAREC. La colección abarcaba más de 60.000 juegos en diferentes formatos. La ambición del proyecto iba más allá de reunir los fondos, ya que aspiraba a convertir el conjunto en una herramienta estable para investigadores, medios y especialistas.
El plan incluía facilitar el acceso mediante emulación automatizada y crear una sede pública permanente en la región de la capital alemana. Sin embargo, el dinero no encontró una salida estable y el proyecto quedó sin completar. La decisión de cerrar la ICS deja sin continuidad definida la base de datos compartida y la infraestructura que permitía consultarla.
La preservación de videojuegos no solo implica guardar los juegos, sino también garantizar el acceso a ellos. La coincidencia entre el anuncio de Sony y la caída de la ICS apunta en la dirección de que la memoria del videojuego no desaparece de una vez, sino cuando se retiran, una a una, las estructuras que permiten mantenerla disponible. La ICS había reunido una gran cantidad de material, incluyendo cartuchos, disquetes, CD, DVD y Blu-ray, además de cajas, manuales y materiales asociados.
La base de datos digital se podía consultar públicamente desde abril de 2019, pero las piezas físicas continúan en manos de las entidades propietarias. El cierre de la ICS es un golpe para la preservación de la memoria de los videojuegos y deja un vacío en la comunidad de investigadores y especialistas.