La cárcel del condado de Cook, la mayor instalación penitenciaria de un solo recinto en Estados Unidos, enfrenta una amenaza inédita: la entrada de drogas sintéticas a través del correo. En 2023, la institución registró ocho muertes de internos por convulsiones provocadas por sustancias químicas, un salto alarmante respecto al promedio histórico de una o dos muertes anuales por sobredosis. Las imágenes de las cámaras de seguridad capturaron a los reclusos desplomándose, evidenciando la gravedad del problema y la necesidad de respuestas urgentes.
Tradicionalmente, los intentos de introducir estupefacientes se centraban en el contrabando interno, ocultando paquetes en cavidades corporales. Para contrarrestar esa táctica, la prisión instaló escáneres de cuerpo completo, similares a los de los aeropuertos, que detectan objetos ocultos bajo la ropa. Sin embargo, los internos y sus cómplices hallaron una vía más sutil: empapar papel de libros y cartas con pequeñas dosis de droga y enviarlos por correo oficial a la institución.
Quentin Sommerville, corresponsal de la BBC, acompañó a los agentes penitenciarios en una redada matutina al bloque D, zona de alta seguridad. Durante la operación, los guardias descubrieron varios paquetes de correspondencia con papel empapado en sustancias químicas, lo que confirmó la existencia de una red de suministro interno que evade los controles tradicionales. La investigación reveló que la droga, de tipo sintético, puede fabricarse con ingredientes domésticos, lo que reduce la dependencia de rutas internacionales y dificulta su rastreo.
Para comprender la magnitud del desafío, la BBC entrevistó a un exrecluso que admitió haber participado en la fabricación y distribución de estas sustancias dentro del penal. Según su testimonio, la facilidad de obtener los precursores y la discreción del método de envío han impulsado una nueva ola de consumo entre los internos, incrementando la violencia y los episodios de salud críticos.
Las autoridades del condado de Cook han anunciado medidas adicionales, como la inspección exhaustiva del correo entrante y la implementación de detectores químicos en los paquetes. Además, se intensificarán los programas de rehabilitación y educación sobre los riesgos de las drogas sintéticas, buscando reducir la demanda interna.
Este caso pone en relieve la capacidad de adaptación de los cárteles y redes criminales, que encuentran constantemente nuevas rutas para infiltrar sustancias prohibidas. La experiencia de Cook podría servir de alerta para otras prisiones del país, que deberán revisar sus protocolos de seguridad y considerar la amenaza de los envíos postales como un vector potencial de narcóticos.
Fuente: Bbc