Un grupo de estudiantes de la Universidad Veracruzana ha desarrollado NatKill, un repelente contra mosquitos elaborado a partir de cáscara y semilla de aguacate. El proyecto surgió como respuesta a la creciente incidencia de enfermedades transmitidas por mosquitos en la región, como el dengue y el Zika. Tras varios meses de pruebas en laboratorios universitarios, los jóvenes lograron una fórmula eficaz que no recurre a químicos sintéticos. La iniciativa combina conocimientos de química verde y biología, y busca ofrecer una alternativa accesible y ecológica para la población.
NatKill recibió una mención honorífica en el Climatón de la UNAM, concurso que reunió 96 propuestas de todo México enfocadas en soluciones climáticas y sanitarias. El jurado destacó la originalidad del producto y su potencial para reducir la dependencia de insecticidas tradicionales, que a menudo generan resistencia en los insectos y contaminan el medio ambiente. Los estudiantes, liderados por Ana Martínez y José López, presentaron datos preliminares que demuestran una reducción del 80% en la atracción de mosquitos durante pruebas de campo.
El proyecto no solo tiene impacto ambiental, sino también social. En comunidades rurales de Veracruz, donde el acceso a productos comerciales es limitado, NatKill podría convertirse en una herramienta de salud pública asequible. Los investigadores planean producir el repelente en formato de spray y crema, utilizando procesos de bajo costo que aprovechan subproductos del aguacate, un fruto abundante en la zona. Además, la fórmula es biodegradable, lo que minimiza su huella ecológica.
A pesar del reconocimiento, el equipo aún enfrenta desafíos financieros. Para validar la seguridad del producto y obtener la certificación sanitaria, requieren recursos para análisis toxicológicos y ensayos clínicos. Han iniciado una campaña de crowdfunding y buscan alianzas con instituciones públicas y privadas que apoyen la innovación sustentable. La expectativa es lanzar una versión piloto antes de fin de año, lo que permitiría evaluar su desempeño en condiciones reales.
Expertos en salud pública han elogiado la iniciativa, señalando que la diversificación de métodos de control vectorial es esencial para combatir la propagación de enfermedades. Sin embargo, advierten que el uso de repelentes naturales debe complementarse con medidas de prevención, como la eliminación de criaderos de mosquitos. El proyecto NatKill, por tanto, se inserta en una estrategia integral que combina educación, infraestructura y tecnología.
Con la mención honorífica, los estudiantes ganan visibilidad y credibilidad, lo que podría facilitar la obtención de fondos. Su trabajo ejemplifica cómo la ciencia aplicada puede surgir de la creatividad juvenil y responder a problemáticas locales con soluciones de alcance nacional. Si logran superar los obstáculos regulatorios, NatKill podría convertirse en un referente de innovación mexicana en el combate a vectores.
Fuente: Diario de Xalapa