En la costa de Tuxpán, Veracruz, un grupo de artesanos locales ha comenzado a transformar las aletas del pez león, una especie invasora del Atlántico, en áretes y collares. La iniciativa, liderada por la cooperativa “Manos del Mar”, surge como respuesta a la creciente amenaza que representa este depredador para la biodiversidad marina regional. El pez león, originario del Indo-Pacífico, se introdujo en el Caribe a principios de los años 2000 y desde entonces ha proliferado, desplazando a especies autóctonas y alterando ecosistemas de arrecifes.
Los artesanos recogen las aletas desprendidas de los ejemplares capturados por pescadores y por la autoridad pesquera, evitando que se desechen como residuos. Cada aleta, una vez limpiada y tratada, se corta en finas tiras que se moldean y pulen para crear piezas de joyería. “Convertimos un problema ambiental en una oportunidad económica”, comenta María González, fundadora de la cooperativa. Las piezas, hechas a mano, se venden en mercados locales y a través de plataformas en línea, generando ingresos para familias de la zona.
El proyecto tiene un doble objetivo: reducir la población del pez león y concientizar a la población sobre los riesgos de las especies invasoras. Al comprar una joya, el consumidor contribuye directamente a la captura y procesamiento de estos peces. Estudios de la Universidad Veracruzana indican que, desde el inicio de la iniciativa en 2022, se han procesado más de 5,000 aletas, lo que equivale a la eliminación de aproximadamente 300 individuos adultos.
Las autoridades estatales han apoyado la iniciativa mediante la entrega de licencias de captura y la facilitación de talleres de capacitación en manejo de materiales. Asimismo, la Secretaría de Medio Ambiente ha incorporado el proyecto a su programa de control de especies invasoras, reconociéndolo como modelo replicable en otras costas del país. “Es una solución creativa que combina conservación y desarrollo local”, afirma el secretario de Medio Ambiente, Luis Ramírez.
A nivel nacional, la medida ha llamado la atención de ONG y grupos ecologíos que promueven la reutilización de recursos marinos. Se espera que la propuesta se expanda a otros estados costeros, como Quintana Roo y Yucatán, donde el pez león también ha causado estragos. La comunidad de Tuxpán, sin embargo, sigue enfocada en perfeccionar sus diseños y ampliar la cadena de valor, con la meta de exportar sus productos a mercados internacionales.
En definitiva, la transformación de aletas de pez león en joyas representa una respuesta innovadora a una crisis ecológica, demostrando que la creatividad local puede ser una herramienta poderosa para la conservación. La esperanza es que, combinando ciencia, arte y economía solidaria, se logre contener la propagación de esta especie invasora y preservar la riqueza marina del Atlántico mexicano.
Fuente: Diario de Xalapa