Decenas de miles de manifestantes, entre ellos la activista sueca Greta Thunberg, se congregaron este martes 13 de octubre en varias ciudades francesas para reclamar una reforma profunda del sistema de enseñanza secundaria. Los estudiantes consideran insuficiente la respuesta del gobierno desde finales de septiembre, cuando iniciaron las primeras protestas contra la falta de recursos y la sobrecarga de trabajo en los liceos.
La movilización de hoy se inscribe en una semana crucial que podría culminar el sábado 17 de octubre con una nueva oleada de protestas contra la creciente carestía de la vida. El presidente Emmanuel Macron, de tendencia centroderechista, enfrenta un clima de descontento que recuerda a los movimientos sociales de los años sesenta, aunque con un carácter más centrado en la educación y el coste de la vida.
En París, la marcha comenzó con el bloqueo de alrededor de 200 de los 3.700 liceos del país, medida preventiva anunciada por el ministro de Educación, Édouard Geffray. Los manifestantes partieron de la Plaza de Italia y del Ayuntamiento, para converger en los Inválidos, zona cercana a numerosos ministerios y a la Asamblea Nacional, donde se debatían los presupuestos para 2027.
Según cifras oficiales, entre 161,500 y 480,000 personas participaron en la protesta, una disparidad que refleja la tradicional diferencia entre los recuentos gubernamentales y los de los organizadores. En la jornada se registraron enfrentamientos puntuales entre la policía y grupos radicales conocidos como “black bloc”, que emplearon tácticas de confrontación directa.
Durante el recorrido se reportaron actos de vandalismo, como la rotura de cristales en comercios, el incendio de un vehículo y la utilización de gas lacrimógeno, cañones de agua y pirotecnia por parte de las fuerzas del orden para dispersar a los manifestantes, especialmente en la Plaza Vauban. Estas acciones generaron críticas de organizaciones de derechos humanos, que piden una respuesta policial proporcional.
La protesta no se limitó a la capital; ciudades como Marsella, Lyon y Nantes también vieron concentraciones masivas, sumando miles de participantes. Los sindicatos y grupos universitarios, que se habían unido a las protestas la semana anterior, reiteran su demanda de una política educativa que garantice recursos, seguridad y una carga académica razonable para los jóvenes.
El gobierno aún no ha anunciado medidas concretas, pero la presión popular parece obligar a una revisión de la agenda educativa antes de que se inicie el debate presupuestario de 2027. La evolución de estas movilizaciones será determinante para la estabilidad política de Macron en los próximos meses.
Fuente: Dw