El buscador ecológico alemán Ecosia anunció que dejará de usar los modelos de inteligencia artificial de la startup francesa Mistral, sustituyéndolos por alternativas open‑source desarrolladas en China. En una entrevista publicada por Politico, Christian Kroll, fundador y CEO de Ecosia, explicó que la decisión responde a una combinación de factores técnicos, económicos y medioambientales, y que la compañía seguirá integrando IA en su navegador, pero con proveedores diferentes.
Ecosia había migrado a mediados de 2023 de ChatGPT a Mistral con la intención de apoyar una IA europea independiente de los gigantes estadounidenses y chinos. Sin embargo, los nuevos modelos chinos —como Qwen, GLM y Kimi— ofrecen, según Kroll, un rendimiento comparable a la mitad del costo. La empresa también está evaluando la plataforma alemana Melious, que agrupa más de sesenta modelos abiertos y garantiza que la infraestructura de cómputo provenga de energía verde.
El argumento de la calidad no es el único motor de la mudanza. Mistral lanzó recientemente su modelo Large 4, que los analistas sitúan unos seis meses detrás de los sistemas de frontera, y la compañía no respondió a la solicitud de comentarios de Politico. Kroll señaló que la energía nuclear que alimenta gran parte de la red eléctrica francesa, aunque baja en emisiones de CO₂, contrasta con la política energética alemana, que rechaza la nuclear y depende en mayor medida del carbón, generando aproximadamente 300 g de CO₂ por kWh.
En cambio, los centros de datos chinos siguen dependiendo en gran medida del carbón, con un 70 % de la energía consumida en 2025 procedente de fuentes fósiles, pese a los planes de alcanzar un 80 % de renovables para 2030. Este contraste plantea dudas sobre la huella climática de los modelos chinos, aunque sus costos y velocidad de respuesta resultan atractivos para una empresa que busca mantener precios bajos para sus usuarios.
Otro punto crítico es la censura de contenidos en los modelos chinos. Preguntas sensibles sobre Taiwán o la Plaza de Tiananmén pueden recibir respuestas evasivas o bloqueadas, lo que genera incertidumbre sobre la neutralidad y la calidad informativa del buscador. Algunos expertos alemanes, como Rasmus Rothe, sugieren que el sesgo se puede mitigar mediante re‑entrenamiento, pero el proceso es complejo y no garantiza resultados inmediatos.
La decisión de Ecosia ilustra la tensión entre la búsqueda de independencia tecnológica europea y la presión por costos y rendimiento. Al apostar por IA open‑source alojada en infraestructura europea, la compañía intenta equilibrar sus principios ecológicos con la necesidad de ofrecer un servicio competitivo. El caso también refleja el reto global de alinear la expansión de la inteligencia artificial con objetivos climáticos y de soberanía digital.
Fuente: xataka