OpenAI cerró su proyecto de generación de video Sora hace siete meses, pero ahora la empresa parece dispuesta a darle una segunda oportunidad, esta vez como herramienta especializada para la industria cinematográfica. Según reportes de The Information, la reactivación de Sora no será un producto abierto al público general, sino un software‑servicio dirigido a estudios y productoras que buscan acelerar la creación de contenidos visuales mediante inteligencia artificial.
El cierre original de Sora en marzo de 2024 se debió a la necesidad de liberar capacidad de cómputo para competir en la guerra tecnológica con Anthropic y los gigantes chinos del sector. En ese momento, OpenAI también había firmado un acuerdo de mil millones de dólares con Disney, un movimiento que muchos interpretaron como una señal de que la compañía prefería concentrar sus recursos en alianzas estratégicas más rentables. Sin embargo, la explosión de aplicaciones de video IA, liderada por startups chinas, demostró que la demanda por estas herramientas sigue en aumento.
En la actualidad, varias productoras internacionales ya están experimentando con IA para reducir costos y tiempos de producción. Lionsgate, por ejemplo, anunció en 2024 que espera ahorrar “millones y millones de dólares” gracias a la plataforma Runway, mientras que Netflix y Amazon Prime Video la describen como una forma de “amplificar la imaginación”. Incluso la BBC ha señalado que un episodio fan‑made de “Doctor Who” generado completamente por IA alcanza la calidad de una producción de Hollywood.
OpenAI estaría negociando con una startup fundada por Bill Peebles, ex responsable de investigación de Sora, y el veterano ejecutivo Jeffrey Katzenberg, quien dirigió Disney antes de fundar DreamWorks. La intención sería que la nueva entidad reciba participación accionaria a cambio de desarrollar herramientas de video IA basadas en la tecnología de Sora, ofreciendo a los estudios una solución que combine velocidad, reducción de costos y creatividad asistida por máquinas.
Los estudios ven en esta iniciativa una forma de rentabilizar catálogos inactivos. Disney, por ejemplo, podría licenciar propiedades como “Robin Hood” para entrenar a Sora sin comprometer su producción propia, generando ingresos adicionales. Este modelo de negocio, que ya se practica con acuerdos como el de Lionsgate y Runway, permite que los derechos de propiedad intelectual se conviertan en datos de entrenamiento, alimentando los algoritmos sin necesidad de crear nuevas obras.
No obstante, la comunidad artística muestra resistencia. Figuras como Hayao Miyazaki y Guillermo del Toro han calificado la animación por IA como un “insulto a la vida”. La disputa entre ejecutivos que buscan eficiencia y creativos que temen la deshumanización del arte se intensificó durante la huelga de Hollywood, y seguirá siendo un punto de fricción mientras se definan los límites legales y éticos del uso de datos para entrenar estos modelos.
En conclusión, la posible resurrección de Sora podría marcar un hito en la forma en que se produce contenido audiovisual, pero también plantea preguntas sobre el futuro del trabajo creativo y la protección de la propiedad intelectual en la era de la inteligencia artificial.
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Fuente: xataka