En los últimos dos años, la Secretaría de Energía, encabezada por Luz Elena González, ha sido señalada por la adjudicación de contratos a la empresa de alimentos Corporativo Kosmos, propiedad del controvertido empresario Jack Landsmanas. La polémica surge porque estos acuerdos se otorgan a través de Pemex, entidad que González dirige de facto, y se perciben como una extensión de la relación cercana que mantiene con la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, amiga de más de 25 años.
La amistad entre Sheinbaum y González se remonta a la administración de Andrés Manuel López Obrador como jefe de Gobierno de la Ciudad de México, cuando ambas ocupaban cargos en la Secretaría del Medio Ambiente. Posteriormente, Sheinbaum nombró a González como secretaria de Finanzas de la capital y, al llegar al poder federal, la designó secretaria de Energía. Esta trayectoria conjunta ha generado sospechas de favoritismo en la asignación de contratos estratégicos.
Corporativo Kosmos, que ganó relevancia durante los sexenios de Calderón y Peña Nieto como proveedor de alimentos al gobierno, experimentó un auge bajo la administración de López Obrador. A través de filiales como La Cosmopolita y Productos Serel, la compañía obtuvo contratos por más de 28 mil millones de pesos en el sexenio anterior, incluyendo suministros a cárceles, hospitales y, de forma controvertida, a los programas CLAP del gobierno venezolano de Nicolás Maduro, lo que atrajo la atención de EE. UU.
En el actual sexenio, los contratos de Landsmanas con Pemex ascienden a cerca de 4 mil millones de pesos. Aunque parte de esa cifra se hereda de la gestión anterior, la reciente autorización para que la empresa provea servicios de arrendamiento y alimentación a la petrolera se atribuye directamente a la gestión de González. Esta situación ha reavivado las críticas sobre la falta de transparencia en los procesos de licitación y posibles sobreprecios.
Los registros de la declaración de intereses de González revelan que, entre 2014 y 2016, recibió más de 3 millones de pesos por servicios a La Cosmopolita y Productos Serel, empresas vinculadas a Landsmanas. Asimismo, trabajó como asesora de Fármacos Darovi, lo que intensifica la percepción de un conflicto de intereses entre su papel público y sus lazos privados.
Expertos en política y economía advierten que la continuidad de estos contratos podría erosionar la confianza ciudadana en la gestión de Pemex y en la Secretaría de Energía. La oposición ha pedido una auditoría independiente y la suspensión de los convenios mientras se esclarecen los supuestos actos de corrupción y lavado de dinero que rodean a la empresa de Landsmanas.
Mientras tanto, la presidenta Sheinbaum aún no ha emitido un pronunciamiento oficial, lo que mantiene la tensión entre la necesidad de garantizar la seguridad energética del país y la presión de la sociedad civil por mayor rendición de cuentas.
Fuente: Eluniversal