Inicio CienciaLa rotonda submarina de las Islas Feroe: arte y eficiencia bajo el mar

La rotonda submarina de las Islas Feroe: arte y eficiencia bajo el mar

por editor
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En el archipiélago de las Islas Feroe, la distancia entre Tórshavn y las poblaciones de Runavík y Strendur se redujo de más de 50 kilómetros a apenas 11,24 gracias al Eysturoyartunnilin, el túnel submarino inaugurado en 2020. Hasta entonces, los habitantes debían rodear una extensa lengua de agua que separa la isla de Eysturoy de la vecina Streymoy, lo que implicaba largos viajes de más de una hora. La nueva vía corta el trayecto a 16 minutos, transformando la movilidad local y facilitando el intercambio económico y social entre las tres ciudades.

El proyecto surgió a principios de los años 2000, cuando las autoridades feroesas empezaron a apostar por túneles bajo el mar como solución a los constantes rodeos. Los primeros éxitos fueron el Vágatunnilin y el Norðoyatunnilin, que demostraron la viabilidad de la técnica y motivaron la creación, en 2006, de la empresa responsable del Eysturoyartunnilin. A pesar de la crisis financiera de 2008, la obra se reactivó y en 2017 se iniciaron las excavaciones en ambos extremos, culminando en 2020 con la apertura oficial.

Lo que distingue a este túnel de otros similares en el mundo es la presencia de una rotonda submarina, la única de su tipo. Situada a 72 metros bajo el nivel del mar y rodeada por un túnel que alcanza los 189 metros de profundidad, la rotonda permite la distribución del tráfico entre las tres ciudades sin necesidad de construir tres túneles independientes. Las explosiones de roca en esa zona fueron controladas con precisión para crear el espacio requerido y, al mismo tiempo, aliviar la presión del fiordo que cubre la estructura.

Más allá de su función logística, la rotonda se convirtió en una obra de arte. El artista local Tróndur Patursson diseñó una superficie de 80 metros de placas metálicas que, mediante juegos de luz, recrea una danza tradicional feroesa. Con el tiempo, la oxidación de las placas hará que cambien de color, dando la impresión de una “rotonda medusa” que vive y evoluciona bajo el agua.

Desde su apertura, el túnel ha atraído a casi 6.500 vehículos al día, que pagan peaje para cruzar los 11 kilómetros bajo el mar. En 2025, el tránsito acumulado superó los 2,36 millones de vehículos, consolidándolo como una pieza clave de la infraestructura nacional y, a la vez, como un atractivo turístico que invita a los visitantes a experimentar la singularidad de una rotonda submarina.

El éxito del Eysturoyartunnilin demuestra cómo la combinación de ingeniería avanzada, arte y planificación urbana puede resolver problemas de conectividad en regiones aisladas. Su modelo podría servir de referencia para otras comunidades costeras que enfrentan desafíos similares, mostrando que la innovación bajo el agua no solo es posible, sino también estética y rentable.

Fuente: xataka

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