Maricarmen Abascal, la anciana de 87 años cuyo desalojo en Madrid encendió una ola de protestas, murió este miércoles en el Hospital Gregorio Marañón. La mujer había sido ingresada tras ser expulsada de su piso el 23 de septiembre, tras más de setenta años de residencia en la misma vivienda del barrio de Retiro. Su fallecimiento reaviva el debate sobre la escasez de alquileres asequibles y la presión de los inmuebles turísticos en las capitales europeas.
El caso de Abascal se convirtió en referente nacional cuando, tras un litigio de varios años, la empresa Urbagestión ejecutó el desahucio pese a que la renta que pagaba, 500 euros mensuales, era mucho menor al precio de mercado. La anciana recibió una oferta de compra de 247,000 euros que no pudo asumir y, posteriormente, una exigencia de alquiler de hasta 1,650 euros, cifra superior a su pensión de 1,400 euros. La injusticia percibida movilizó a miles de manifestantes que establecieron un campamento en la Puerta del Sol y organizaron marchas hasta el Congreso.
El gobierno de Pedro Sánchez, presionado por la ciudadanía, propuso medidas de urgencia en materia de vivienda, pero dos decretos fueron rechazados en el Parlamento. Ante la falta de consenso, el presidente adelantó las elecciones generales para el 29 de noviembre, un escenario que podría redefinir la política habitacional del país. En su comunicado, el presidente expresó su cariño a la familia de Maricarmen y agradeció su lucha como símbolo de dignidad.
Abascal, que trabajó 32 años como secretaria en una farmacéutica, siguió enviando mensajes de apoyo desde la cama del hospital, instando a la gente a seguir luchando por sus derechos. Su abogada, Beatriz Duro, señaló que el proceso de desalojo tuvo un impacto directo en la salud de la anciana, describiendo el episodio como “torturante” y culpando a los responsables del fallecimiento.
Diversos ministros y líderes políticos lamentaron la muerte. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, y la ministra de Igualdad, Ana Redondo, rindieron homenaje a su valentía. Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, pidió que la tragedia no se convierta en herramienta de campaña. El Sindicato de Inquilinas convocó una huelga general para el 11 de noviembre, exigiendo soluciones estructurales al problema habitacional.
El fallecimiento de Maricarmen Abascal no solo cierra una historia personal, sino que subraya la urgencia de reformas en el mercado de alquileres español. Mientras el país se prepara para las próximas elecciones, la presión social seguirá centrada en garantizar que casos como el de Abascal no se repitan, protegiendo a los inquilinos vulnerables frente a la especulación inmobiliaria.
Fuente: Bbc