El Comité Nobel anunció este miércoles que el premio de Química 2024 corresponde al químico francés Henri B. Kagan y al japonés Kenso Soai, cuyas investigaciones han descifrado el enigma de la asimetría molecular que rige la vida. Ambas mentes lograron diseñar reacciones químicas capaces de producir casi exclusivamente la versión “correcta” de moléculas quirales, superando una barrera que llevaba más de un siglo sin solución. Este avance abre la puerta a una fabricación más eficiente y segura de fármacos, fragancias y materiales avanzados.
En la naturaleza, los aminoácidos y otras moléculas esenciales existen en dos formas espejo, pero solo una de ellas es utilizada por los organismos vivos. Esa preferencia, conocida como quiralidad, determina la actividad biológica de los compuestos: una versión puede curar una enfermedad mientras que su gemela puede ser inactiva o incluso tóxica. Kagan y Soai lograron controlar esa selección mediante catalizadores que favorecen la formación de la enantiómero deseado, incrementando su rendimiento de forma espectacular.
Los científicos explicaron que sus métodos permiten generar una proporción mucho mayor de la enantiómero útil sin necesidad de procesos de separación costosos y contaminantes. En la industria farmacéutica, esto se traduce en menores dosis, menos efectos secundarios y una producción más sostenible. Además, la síntesis asimétrica es crucial en la elaboración de aromas y fragancias, donde la diferencia entre dos versiones moleculares puede cambiar radicalmente el olor percibido.
Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química, subrayó que el trabajo de Kagan y Soai resuelve un misterio químico de más de cien años: cómo surge espontáneamente la homoquiralidad en reacciones químicas. “Sus descubrimientos no solo son teóricamente brillantes, sino que tienen un impacto inmediato en la industria y la salud pública”, afirmó Linke durante la ceremonia de entrega.
Henri Kagan, profesor de la Université Paris‑Sud en Orsay, y Kenso Soai, de 95 años, investigador de la Universidad de Ciencias de Tokio, comparten el premio de 12 millones de coronas suecas, equivalentes a 1,192 millones de dólares. Sus trayectorias, marcadas por la colaboración internacional y la perseverancia, demuestran que la ciencia trasciende fronteras y edades.
El reconocimiento llega tras la premiación de 2025, cuando el Nobel de Química fue otorgado a Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar M. Yaghi por sus estructuras metalorgánicas. Los galardones de esta semana continúan con literatura, paz y economía, consolidando la tradición de celebrar logros que transforman la sociedad.
Fuente: Bbc