Inicio TecnologiaSoldados estadounidenses coleccionaban cráneos japoneses en la Segunda Guerra Mundial

Soldados estadounidenses coleccionaban cráneos japoneses en la Segunda Guerra Mundial

por editor
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En junio de 2003 la policía de Pueblo, Colorado, descubrió dentro de un baúl una calavera humana marcada con la fecha “11 de noviembre de 1942” y el nombre “Guadalcanal”. Sobre el hueso había firmas de varios marines estadounidenses, entre ellos un teniente coronel, y la inscripción en inglés “This is a Good Jap Guadalcanal S.I”. El propietario explicó que la reliquia provenía de su bisabuelo, Julius Papas, marine que sirvió en el frente del Pacífico.

Este hallazgo no es aislado. Investigaciones del antropólogo Simon Harrison, publicadas en The Journal of the Royal Anthropological Institute, revelan que la práctica de conservar cráneos y otros restos óseos de soldados japoneses era frecuente entre los militares de EE. UU. Testimonios, artículos de la época y circulares militares demuestran que el caso de Papas formaba parte de una costumbre más amplia, aunque nunca se contabilizó oficialmente.

La revista Life, en mayo de 1944, dedicó una página a una joven de Phoenix que escribía una carta agradeciendo a su novio marinero el envío de un cráneo japonés. La imagen mostraba el cráneo sobre el escritorio, firmado por el teniente y trece compañeros. La publicación no generó censura, lo que indica que la sociedad estadounidense de los años cuarenta aceptaba, o al menos toleraba, este tipo de recuerdos macabros.

Incluso el presidente Franklin D. Roosevelt recibió un abrecartas hecho con el hueso de un brazo japonés, regalo que devolvió tras la presión pública. Estas anécdotas alimentaron la propaganda japonesa, que acusó a EE. UU. de violar el Convenio de Ginebra de 1929, mientras que el propio ejército estadounidense intentó, sin mucho éxito, frenar la práctica.

Las órdenes militares aparecen documentadas: en septiembre de 1942 el comandante en jefe de la Flota del Pacífico ordenó severas medidas disciplinarias contra quienes conservaran partes de cuerpos enemigos; en octubre de 1943 el Jefe del Estado Mayor expresó su preocupación; y en enero de 1944 el Estado Mayor Conjunto exigió a los comandantes impedir la preparación de cráneos como trofeos. Sin embargo, la aplicación fue irregular y muchos oficiales prefirieron no desalentar la hostilidad hacia el adversario.

El fenómeno también tuvo repercusiones aduaneras. Charles Lindbergh, al regresar de una misión en el Pacífico, fue interrogado en Hawái porque las autoridades habían descubierto que numerosos soldados transportaban huesos japoneses como souvenirs. El caso muestra cómo la guerra del Pacífico dejó una huella cultural y moral que todavía sorprende a historiadores y al público en general.

https://x.com/RealTimeWWII/status/1528469889937289216

Fuente: xataka

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