El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció este domingo la imposición de un “cierre general” en la Cisjordania ocupada, medida que permanecerá vigente hasta el fin de la fiesta judía de Sucot, el próximo sábado por la noche. La directiva prohíbe la entrada de trabajadores palestinos a los asentamientos de Judea y Samaria durante todo el periodo festivo, según un comunicado oficial del Ministerio de Defensa. Katz justificó la decisión como una respuesta a la recomendación del sector de Inteligencia del Ejército, citando el aumento de incidentes violentos en las últimas semanas, incluido el asesinato de un colono israelí a manos de un palestino.
En el mismo día, el ejército israelí mató a un palestino en un ataque contra la zona de Mawasi, cerca de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza, según fuentes médicas locales. El sábado anterior, fuerzas israelíes habían abatido a dos palestinos más: un hombre en Nuseirat, centro de Gaza, tras un ataque con dron, y otro en Mawasi, herido por disparos de tropas. Estos hechos se suman a la escalada de violencia que ha marcado el conflicto desde que comenzó la guerra entre Israel y Hamás hace casi tres años.
El Ministerio de Salud de Gaza reporta que el número total de muertos palestinos supera los 74,000, cifra que incluye 1,145 fallecidos desde el alto el fuego establecido el 10 de octubre. Aunque el cese de los combates intensos ha reducido la frecuencia de los enfrentamientos, los ataques israelíes continúan, según el ejército, como respuesta a amenazas percibidas. Mujeres y niños representan casi la mitad de las víctimas, según datos que, aunque no distinguen entre civiles y milicianos, son considerados fiables por organismos de la ONU.
Por su parte, Israel ha registrado la muerte de siete soldados desde el inicio del alto fuego. El primer ministro Benjamin Netanyahu reiteró que las fuerzas israelíes no se retirarán de los territorios ocupados hasta que Hamás se desarme, pese a que el acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos sigue estancado en varios puntos clave.
El conflicto mantiene a la región en un estado de incertidumbre: Israel controla más de la mitad del territorio palestino, Hamás no ha sido desarmado y la reconstrucción de Gaza aún no ha comenzado. La comunidad internacional sigue observando con preocupación la falta de avances en la formación de un nuevo gobierno palestino y la ausencia de un plan de reconstrucción viable.
Mientras tanto, la medida de cierre total en Cisjordania afecta a miles de palestinos que dependen del trabajo en los asentamientos israelíes, agravando la crisis humanitaria y alimentando tensiones en una zona ya de por sí volátil. La decisión de Katz se inscribe en una estrategia de seguridad que busca prevenir nuevos ataques durante la festividad, pero también genera críticas por su impacto económico y social en la población palestina.
Fuente: Dw